N ESTO CONOCERAN TODOS

por Boyce Mouton

Titulo original: BY THIS SHAL ALL MEN KNOW

1979, College Press Publishing Company

Traducción: José A. José

Redacción: Benigno José A.

Revisión: David Camps M.

Este libro no sólo es una traducción sino también una adaptación. Los cambios realizados están debidamente autorizados por el autor, y la publicación del mismo ha sido otorgada a: Centro de Comunicaciones Culturales, A.C.

DEDICATORIA

A Seth Wilson y W. Carl Ketcherside, diligentes hermanos en el estudio de la Palabra y ejemplos de integridad.

INTRODUCCION

En 1861, los Estados Unidos estuvo envuelto en la más costosa de sus guerras, en términos de vidas humanas. El Almanaque mundial fijó el número de muertos en 498,000 mientras que la American People's Encyclopedia lo calcula en 618,000. Murieron en las prisiones de la Unión Americana de 26,000 a 31,000 soldados confederados.

La horrible magnitud de esta guerra no se ve sino hasta que uno se da cuenta de las fatalidades de otras guerras. Si sumamos todas las muertes de estadounidenses en su Guerra de Independencia, la guerra de 1812, la guerra contra México, la guerra hispano-norteamericana, la Primera Guerra mundial, la guerra de Corea y la guerra vietnamita, se tendrían solamente 238,620 muertos, es decir, menos de la mitad de víctimas que cuando se enfrentaron entre ellos mismos.

No hay nada más devastador que una guerra entre hermanos.

Estoy convencido que la eternidad revelará la misma repugnante historia con respecto a la iglesia de Jesucristo. Nuestros problemas más grandes no han dimanado de la persecución pagana o del tormento de la conspiración comunista, sino más bien por nuestra falta de amor de los unos con los otros.

Este libro está encaminado a ser una continuación de Estos dos mandamientos publicado también por el Centro de Comunicaciones Culturales, A.C. Aquellos que están familiarizados con el énfasis de ese libro, estarán mejor preparados para entender la acometida del presente volumen.

San Ignacio de Antioquía dijo en una ocasión: "para el amor no hay preguntas y sin él no hay respuestas".

En este tratado intentaremos aplicar el principio del amor a los verdaderos problemas prácticos que desconciertan al mundo cristiano. Esperamos demostrar la sabiduría de Jesús al seleccionar un ejemplo de conducta que trascendió las inherentes dificultades de una ley. Esperamos probar que el amor no es alguna tangente irrelevante, sino la mera esencia del compromiso cristiano. La sinagoga judía tenía ancianos que enseñaban y diáconos que servían. Los templos a Diana y Afrodita eran de una arquitectura hermosa y se hacían sacrificios en ellos. Los espíritus demoníacos pueden hacer obras milagrosas como el asna de Balaam que pudo hablar. Pero sólo los discípulos de Jesús se conocen por amarse los unos a los otros.

CONTENIDO

Lección uno - El mandamiento fundamental . . . . . . . . 4

Lección dos - Rechazando la piedra angular . . . . . . . .12

Lección tres - El amor contra el temor . . . . . . . .20

Lección cuatro - Los dos pactos . . . . . . . .30

Lección cinco - ¿Qué es la iglesia? . . . . . . . .38

Lección seis - ¿Cuál es la misión de la iglesia? . . . . . .45

Lección siete - ¿Cómo debe organizarse la iglesia? . . . . .53

Lección ocho - ¿Qué bienes puede poseer la iglesia?. . . . .62

Lección nueve - ¿A quiénes puede emplear la iglesia? . . . .70

Lección diez - ¿Quién administra la iglesia? . . . . . . . .77

Lección once - Un breve repaso de las Escrituras . . . . . .85

Lección doce - La persecución . . . . . . . .94

Lección trece - Soluciones simples . . . . . . . 102

Lección uno

 

EL MANDAMIENTO FUNDAMENTAL





Pues el propósito de este mandamiento es el amor...

(I Timoteo 1:5).



El cínico ha dicho: "una cosa que aprendemos de la historia es que la gente no aprende de ella". Si esto fuese cierto, la siguiente referencia a Martín Lutero carecería de significado para usted. Sin embargo, existe una posibilidad exterior de que Dios intervendrá. El ha prometido dar sabiduría a los que se la pidan con fe y abrirles la puerta a los que continúen tocando.

La verdad es que los hombres honestos e intelectuales a veces pueden leer la Biblia y no lograr entender el significado obvio.





Martín Lutero.



Este hombre nació en Eisleben, Baja Sajonia el 10 de noviembre de 1483. Fue un individuo muy inteligente y tuvo el privilegio de tener acceso, no sólo a la Biblia, sino también a los comentarios bíblicos escritos por los principales teólogos de la época. No obstante, es un hecho indubitable e indisputable que por un extenso período de tiempo él nunca entendió la doctrina de la "justificación por fe". Pudo haberla leído en las Escrituras o en los escritos de los padres apostólicos, pero lo más seguro es que ni la creyó ni la entendió.



Es sorprendente y casi increíble que personas inteligentes lean la Biblia y no entiendan algo tan básico como la "justificación por la fe". Pero así ha sucedido. Y el lamentable proceso se repite de alguna forma en cada generación. Las palabras de la Escritura siempre han estado allí, pero sus significados fueron oscurecidos por las tenebrosas sombras del pensamiento tradicional. Cuando por fin se liberó Lutero de las tradiciones de su tiempo, fue usado por Dios para compartir sus discernimientos con el mundo cristiano, y dio lugar a que comenzase una dramática "reforma".





El mundo hoy.

En la actualidad hay más gente inconversa que cuando Jesucristo dio la gran comisión. Si continúa la actual tendencia, la creciente población alcanzará los ocho billones en el año 2010 y casi nadie será cristiano. Hoy, de cada treinta y cinco bebés que nacen en el mundo sólo uno se asociará con el cristianismo. El mundo religioso es un verdadero vivero de controversia y confusión pues continúan surgiendo nuevas denominaciones. En vez de solucionar los problemas, parecemos estar agravándolos. ¿Es remotamente posible que gente tan capaz y tan brillante como nosotros pudiésemos haber pasado algo por alto?



Esta obra es un modesto y sencillo intento de probar que sí hemos omitido algo. En nuestro celoso esfuerzo de agradar a Dios hemos convertido el cristianismo en algo técnico y tedioso. Jesús nunca tuvo en mente que fuese así. El enseñó: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:35).



Este concepto es tan básico y tan simple que todo ser humano puede entenderlo sin importar el nivel de educación o de inteligencia. No es sólo "un" mandamiento, sino propiamente dicho, es "el" mandamiento. Es la única característica del cristiano, pero a pesar de todos los intentos y propósitos, lo hemos perdido en un laberinto de controversia y confusión. Las Escrituras explícitamente afirman que el amor es mayor que la fe y la esperanza (I Corintios 13:13). Jesucristo describió el amor como el concepto básico del cual dependían todos los mandatos de Dios (Mateo 22:36-40).





Unas cuantas palabras del autor de la Biblia.



¿Recuerda usted qué respondió Jesucristo cuando se le interrogó sobre el gran mandamiento de la ley? He aquí:



Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas (Mateo 22:37-40).



En verdad que sí deberían impactarnos estas palabras del autor de la Biblia...pero no cuente con ello. El sutil e inescrupuloso enemigo de nuestras almas tiene la sorprendente habilidad de cegarnos y ensordecernos para que " viendo, no veamos" y "oyendo, no oigamos".



Jamás se olvide que Jesús fue crucificado por estudiosos de la Biblia. La leían, la memorizaban, escribían porciones de ella en los dinteles y postes de sus casas y apretujaban de ella su extensa filacteria. Fielmente contaron cada palabra y cada letra y con diligencia preservaron cada "jota y cada tilde", pero pasaron por alto su concepto básico...el amor.



La misma equivocación se ha repetido en cada generación, y la nuestra no es la excepción. Este es el mensaje que Dios ha estado tratando de comunicarnos desde el principio del mundo, que nos amemos y que no seamos como Caín. El hecho de que hayamos memorizado tales palabras no necesariamente indica que las hayamos comprendido o que las hayamos llevado a cabo.



El nombre del juego.



Hace muchos años un estudiante de secundaria me retó a un juego de ajedrez. Estábamos en un campamento cristiano y un gran número de espectadores nos rodeó para presenciar la competencia. Aunque yo apenas empezaba a tener nociones del juego, por lo menos entendía cómo debían moverse las piezas. Apenas íbamos en la cuarta jugada cuando él me miró e irónicamente dijo: "jaque mate". ¡Quedé estupefacto! ¡Ni siquiera había perdido yo una pieza! Mis peones se encontraban alineados y mis piezas más poderosas se encontraban serenas esperando el ataque...pero ya había perdido el juego. Su reina había penetrado diagonalmente por un hueco de mi defensa y mi rey quedó atrapado. "Eso se llama `mate al pastor' manifestó, radiante de alegría", y yo, me retiré de la confrontación para reponerme de la derrota y meditar en lo sucedido.



Era juego de ajedrez. Estaba tan inmerso en lo trivial que descuidé lo más importante. Pude haber permitido que me quitaran cualquier otra pieza y todavía hubiese tenido más oportunidad, pero cuando el rey muere todo termina.



En el cristianismo, el juego se llama "amor". Es el mandamiento fundamental del cual dependen todos los demás. El diablo puede permitirnos el privilegio de ser fieles a toda la doctrina bíblica excepto al amor, y todavía tener él la posibilidad de ganarnos. Pero cuando amamos como lo ordenó Jesús, Satanás sabe que todos se darán cuenta de nuestra relación con la deidad. Cuando formamos una unidad, como lo pidió Jesús en su oración, sabe que todos creerán. El juego se llama amor y el inescrupuloso enemigo de la verdad está combatiendo arduamente para tenernos sepultados en el mohoso pajar llamado "verdades bíblicas por descubrir".



El ejemplo de Efeso.



...habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros... (Efesios 1:15-16).



Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor (Apocalipsis 2:4).



A partir de aquí hasta el final de esta lección estaremos reflexionando sobre la iglesia de Efeso. Quizá el análisis de sus problemas nos ayude a discernir los nuestros.



Antes que nada, regresemos a lo básico. Recuerde que la esencia del cristianismo es el amor. Por esto, todos habrán de saber que pertenecemos a Jesús. Es la base para lanzarnos a evangelizar a fin de que el mundo crea. Ya que fuimos incapaces de alcanzar este amor por nosotros mismos, él determinó implantar su Espíritu Santo en nuestros corazones para que podamos mostrar ese amor. Recuerde, el fruto del Espíritu es amor (Gálatas 5:22).



Dondequiera que exista este amor habrá evangelismo.



Este amor existió en la iglesia de Jerusalén, y hubo evangelismo allí. La unidad de los creyentes y su mutua generosidad fue como una ciudad asentada sobre un monte, que no podía esconderse. Sin duda alguna, existe estrecha relación entre este hecho y la observación del sumo sacerdote de que Jerusalén estaba llena de la doctrina de Jesús (Hechos 5:28).



También hubo amor entre los santos de Efeso...e igualmente hubo un tremendo alcance evangelístico allí. En realidad, mientras estuvo allí Pablo, todos escucharon la palabra del Señor Jesús, tanto judíos como griegos (Hechos 19:10).



Yo creía que la generosidad de los cristianos de Jerusalén fue un fenómeno único que jamás se volvió a experimentar. Ahora me inclino a creer que fue la norma en vez de la excepción. El cristianismo es tan revolucionario que, cuando una persona alcanza la temperatura espiritual que debe tener, todos piensan que tiene fiebre. Por favor no se ande por las ramas en cuanto a estar a favor o en contra del comunismo, puesto que los primeros cristianos no practicaron el comunismo. Lo que sí hicieron fue amar a sus vecinos tal cual ellos querían ser amados. La regla de oro tiene aplicación universal. Querremos ver en el cielo a quienes amamos como nos amamos a nosotros mismos, así que, hablémosles de Jesús. Si deseamos ver bien arropados y protegidos a quienes amamos como nos amamos a nosotros mismos, entonces, compartamos nuestros bienes con ellos. Así de simple es la esencia del evangelio.



Una advertencia a los ancianos de Efeso.



La simplicidad del evangelio estaba a punto de corromperse en la iglesia de Efeso, así que Pablo puso sobre aviso a los ancianos de ese lugar:



Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:29-30).



No importa lo que pasase, los ancianos de Efeso no debían perder de vista la importancia básica de amarse unos a otros. Considere las palabras finales de Pablo:



Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir (Hechos 20:33-35).



En Apocalipsis 2:4 se nos revela que la iglesia de Efeso había perdido su amor. Las cartas de Pablo a Timoteo nos ayudan a entender cómo y por qué.



Un repaso de I Timoteo.



Esta carta trata directamente con la iglesia de Efeso. Timoteo se quedó allí con el propósito de mandar a algunos que no enseñasen diferente doctrina (I Timoteo 1:3). La naturaleza de esta "diferente doctrina" está revelada en la carta.



Ruego a usted no vaya a ofenderse con mis opiniones en cuanto a esta "doctrina diferente". Reconozco que mis puntos de vista sólo son opiniones, pero le pido con todo respeto que me disculpe.



La esencia del evangelio es el amor. Estoy convencido que algunos perdieron de vista ese objetivo cuando debatían puntos doctrinales. Mi convicción se acrecenta cada día más y más que el problema que actualmente enfrentamos en el cristianismo es idéntico.



Por favor note que Pablo, en su introducción, le recuerda a Timoteo: "EL PROPOSITO DE ESTE MANDAMIENTO ES EL AMOR NACIDO DE CORAZON LIMPIO, Y DE BUENA CONCIENCIA, Y DE FE NO FINGIDA..." Sigue diciendo luego que de ello se "DESVIARON ALGUNOS" a "VANA PALABRERIA" (I Timoteo 1:5-6).



El "fin" o "propósito" de todos los mandamientos de Dios es el amor. Los mandamientos no son un fin en sí mismos, sino son el medio para alcanzar el fin deseado; y el propósito fundamental o la meta de cada mandamiento de Dios es el amor. Cuando usted le ordena a su hijo que se pare en algún rincón por haberse peleado, su deseo principal no es que él se quede parado allí para siempre. Es sólo un medio para ayudarle a entender la importancia de amar a su hermano. Cuando Dios ordenó que fuesen ofrecidos sacrificios de animales, su razón principal era enseñarnos a amar. Si se llegaba al altar todavía con resentimientos contra sus hermanos, quedaba frustrado el propósito de Dios (Mateo 5:23-24; 9:13; 12:7; Oseas 6:6).



Aquellos que están obsesionados sólo con los aspectos técnicos de los estudios bíblicos tendrán muy poco o nada de tiempo para alimentar a los hambrientos o para vestir a los desnudos. Sus portafolios están repletos de genealogías, disputas excesivas y desviaciones a vana palabrería. Tal acercamiento es una total blasfemia a la doctrina de compasión y preocupación personificada en Jesús.



Cuán vívidamente recuerdo un caso hace años cuando a un condiscípulo que me antecedió se le pidió que orase en una reunión de la iglesia. La gente pertenecía a una denominación distinta a la de él, y se sintió obligado a orar elocuentemente. El pensaba, naturalmente, que estaban equivocados y sintió una fuerte responsabilidad de corregirlos por medio de su oración...en esa única oportunidad que se le presentó. En ese momento me sentí orgulloso de él, pero ahora me avergüenzo. Esta mentalidad era idéntica a la de los que causaban problemas en Efeso la cual está prohibida de forma tajante en I Timoteo 2:8: "Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda".



Mi limitado vocabulario no es el adecuado para describir propiamente la importancia del amor fraternal en la iglesia de Cristo. Con esto en mente, por favor lea nuevamente las cartas a Timoteo. Una de las peores cosas que le puede suceder a una iglesia es estar envuelta en controversia. La iglesia de Efeso se encontraba así, y Timoteo se quedó allí para corregir esa situación. La unidad y la armonía de los creyentes es más importante que los derechos de los esposos o las esposas, los padres e hijos, los patrones o amos, y los siervos o trabajadores y empleados. La unidad es el tema primordial de la carta a los efesios y está ligada con todas las cartas de Pablo a Timoteo. No sólo trata directamente con la meta de la vida cristiana, sino que es esencial para la evangelización. Las epístolas no están impregnadas de evangelismo, sino de amonestaciones a la unidad y al amor. La unidad y el amor son inseparables, no se puede tener el uno sin el otro.



Recuerde, lo que Dios quiere para nuestras vidas es el amor nacido de corazón limpio. Es el propósito fundamental de todos los mandamientos de Dios. Puede ser que usted hable lenguas humanas y angélicas, que tenga el don de la profecía y entienda todos los misterios y toda ciencia, y tener toda la fe de tal manera que traslade montañas, pero si no tiene amor no vale nada (I Corintios 13:1-2).



En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:35).



Preguntas para reflexionar -Lección uno.



1. ¿Qué fue lo que impidió que la gente del oscurantismo aceptase la justificación por fe?



2. ¿En verdad es el amor el mandamiento fundamental o puede usted pensar en que haya algo más básico?



3. ¿Es el punto más enfático en su congregación el amor que puede detectarlo cualquier visitante?



4. ¿Qué hizo que la iglesia de Efeso perdiese su primer amor?



5. ¿Es más importante el evangelismo que la benevolencia?



6. ¿Enseñan las Escrituras que es mala toda disputa?



7. ¿Siente usted que el mundo cristiano ha enfatizado bien el amor?



8. ¿Qué medidas podemos tomar para que las futuras generaciones de creyentes se amen unos a otros?



9. Suponiendo que usted fuese Satanás, ¿cómo impediría que los cristianos se amasen unos a otros?



10. ¿Puede alguien hablar en lenguas y no tener amor?



Lección dos



RECHAZANDO LA PIEDRA ANGULAR



Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo (Hechos 4:12).



La piedra más importante en una construcción es la piedra angular. En tiempos antiguos, ésta se ponía primero para que sirviese de referencia para las dimensiones del edificio y a través de la cual se unían las paredes.



Jesús es la principal piedra del ángulo (Efesios 2:20). El es el origen y el punto céntrico de toda la creación y por él subsiste todo (Colosenses 1:17). Rechazar a Jesús es el peor absurdo. Aun así, los judíos del primer siglo cometieron precisamente este error.



¡Jesús es Dios!



Hay un viejo chiste de un psiquíatra que trataba de ayudar a un hombre que decía ser Napoleón Bonaparte. "¿Cómo sabe usted que es Napoleón?, preguntó el doctor. "¡Dios me lo dijo!", fue la rápida respuesta. Inmediatamente el paciente de la cama vecina saltó y gritó: "¡NO LO HICE!"



La historia es chistosa por lo absurda que es. Cuando alguien afirma ser Dios, su locura es un resultado inevitable.



Este fue el problema que Jesús enfrentó. Muchos de sus contemporáneos pensaron que él estaba loco. La diferencia es que Jesús manifestó su deidad con "pruebas indubitables (Hechos 1:3)". Los muchos milagros, señales y prodigios probaron lo que afirmaba, y por si esto no fuese suficiente, las Escrituras enseñan que fue declarado Hijo de Dios con poder, por la resurrección de entre los muertos (Romanos 1:4). En este libro no queremos debatir eso, sino simplemente recordar enfáticamente que Jesús es Dios.



Porque Dios es Espíritu, no lo habíamos comprendido de manera fiel hasta que encarnó (Juan 1:14; II Corintios 5:16; I Timoteo 3:16). Cualquier concepción que teníamos de Dios antes de su encarnación era inadecuada e incompleta. En cambio, Jesús es la representación perfecta de Dios. En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9).



Los judíos estaban tratando de entender a Dios por medio de una revelación parcial. Habían armado con muchos pasajes de la Escritura algo que respaldase sus divergencias. Estaban desesperadamente divididos. Todas estas divisiones habrían desaparecido con Jesús. No entendemos a Jesús mediante las oscuras sombras de la tipología antiguotestamentaria, sino que es por medio de él que entendemos la referida tipología.



No es la piedra angular la que está alineada a las paredes, sino que son las paredes las que están alineadas a ella.



En un lugar lleno de gente podrían surgir muchas opiniones en cuanto a qué podía ser lo que arrojaba una cierta sombra en la pared. El desacuerdo se desvanece cuando alguien enciende la luz. Jesús es la luz y no hay tinieblas en él (I Juan 1:5; Juan 8:12; 12:46).



La sombra es obscura y difícil de comprender. Por esta razón, aquellos que tratan de entender a Dios mediante el Antiguo Testamento, siempre permanecerán como los judíos, desesperadamente divididos.



Por ejemplo, supongamos que soy un super legalista y que quiero describir a Dios como soy yo. Empezando con el Antiguo Testamento, escojo pasajes que apoyen este punto de vista. Nadab y Abiú fueron muertos por Dios al ofrecer fuego extraño (Levítico 10:1-2). Los hombres de Bet-semes murieron porque habían visto dentro del arca de Jehová (I Samuel 6:19). Uza murió porque tocó el arca de Dios (II Samuel 6:6-7), etc. Con esta perspectiva o lógica se presta para construir una nueva teología. Una vez convencido de que usted tiene razón, es fácil ver en Jesús sólo las cualidades que apoyan sus ideas preconcebidas. Un ojo ictérico todo lo ve amarillo.



Por otro lado, supongamos que soy demasiado indulgente y que quiero describir a Dios como un "abuelito demasiado complaciente" en vez de un juez despiadado. También esto se puede hacer fácilmente con seleccionar ciertos pasajes. Eleazar e Itamar cometieron un error, pero no les pasó nada (Levítico 10:12-20). Ezequías y los judíos comieron la pascua "no conforme a lo que está escrito" (II Crónicas 30:18) y Dios que es bueno los perdonó. David comió del pan de la proposición que sólo los sacerdotes podían comer, y Dios no se disgustó, etc. Una vez que la mente está programada para pensar sólo de este modo, nuevamente se distorsiona la imagen de Jesús y no discernimos su verdadera naturaleza.



No es el edificio el que alínea la piedra angular, sino que es el edificio el que se alínea a ella. No entendemos a Jesús por el Antiguo Testamento, sino que entendemos éste mediante Jesús. Los profetas poseyeron algo del Espíritu de Dios, pero sólo en Jesús se dio el Espíritu sin medida (Juan 3:34). Millones de personas tienen rasgos divinos, pero sólo en Jesús se encarnó la plenitud de Dios (Colosenses 1:15-19; 2:9; I Timoteo 3:16)...él es la representación completa y perfecta de Dios a la humanidad.



En la actualidad, al observar la maraña de confusión creada por el divisionismo denominacional y la rivalidad de sus adeptos, necesitamos una guía irrefutable de la cual podamos partir para medir y computar. ¡Esa guía es Jesús! Si confiamos en que es una referencia fiel con la cual juzguemos todo, el mundo adopta otra perspectiva. Dejamos de percibir todo desde el punto de vista puramente humano (II Corintios 5:16). Desaparecen tanto la duda como la confusión y vemos con incredulidad un hermoso diseño nunca antes visto.



¡Jesús es Dios!



Unidad o división.



Los apóstoles de Jesús tuvieron desacuerdos muy serios y profundos. Por ejemplo, Mateo el cobrador de impuestos y Simón el Zelote, políticamente hablando, pertenecían a pensamientos totalmente opuestos. Uno era un judío que se había pasado a colaborar con los romanos, el otro, un revolucionario de hueso colorado que odiaba a todo aquel que colaborase con los romanos, especialmente a los publicanos.



Se destaca que Jesús eligió a sus apóstoles después de haber pasado toda la noche orando. La unidad que él formaría con ellos tipificaría a aquella unidad dispuesta para todos.



Los tres años del ministerio de Jesús se caracterizaron por los constantes desacuerdos entre los doce apóstoles. En una ocasión cuando discutían quién de ellos sería el mayor (Marcos 9:33-34; Lucas 9:46-48; 22:24-27), Jesús tomó a un niño y lo sentó enmedio de ellos. Les enseñó que si no cambiaban de mentalidad y se hacían como ese niño, ni siquiera entrarían al reino de los cielos y menos aún llegarían a ser alguien importante. En camino a Jerusalén, Santiago, Juan y la madre de ellos se aproximaron a Jesús para pedirle les concediese sentarse en su reino el uno a su derecha y el otro a su izquierda. Los diez se enojaron (Mateo 20:20-28; Marcos 10:35-45). Todavía en la última cena discutían sobre sus posiciones y prestigio. Fue entonces cuando Cristo, se levantó y ciñéndose una toalla, les lavó los pies. Luego les preguntó: "¿Sabéis lo que os he hecho?" (Juan 13:12). Es muy probable que no lo hayan entendido.



El Gólgota se encontraba a sólo unas cuantas horas y precisamente los hombres que serían el fundamento de su reino no sabían de qué se trataba todo esto. Lo que Dios estaba a punto de hacer no lo había visto ningún ojo, ni oído ningún oído, ni había subido en corazón de hombre (I Corintios 2:9). Incluso el ingenio de su estrategia hasta se había oscurecido por las indagadoras mentes de los profetas y por los ángeles que anhelaban mirar en ella (I Pedro 1:10-12). Dijo: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros".



Durante tres años y medio habían tenido pleitos entre ellos. ¿Cómo podría ser posible que se amasen al grado que el mundo pudiese saberlo? Esto sería logrado sólo mediante el Espíritu Santo morando en ellos. Jesús no los iba a dejar huérfanos, sin guía o ayuda. Regresaría a sus corazones por medio del Espíritu Santo.



El fruto es la manifestación externa de lo que hay dentro. Así, la naturaleza del manzano hace que éste produzca manzanas. El ojo inexperto puede confundirse con las hojas o la textura de la madera, pero cualquiera puede reconocer un árbol por su fruto. Así nos enseñó Jesús a distinguir los líderes religiosos. No se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos. Los buenos maestros no dan frutos malos (Mateo 7:15-20).



Los apóstoles recibirían una nueva fuente de poder, después de encontrarse plagados de problemas. Si sólo hubiesen permanecido en Jesús, habrían participado de su naturaleza. Mediante el Espíritu Santo iban a tomar poder de Jesús como la rama toma fuerza del tronco. La naturaleza del Espíritu Santo es el amor... en consecuencia, el "fruto del Espíritu es amor... (Gálatas 5:22)". Jesús dijo: "Por sus frutos los conoceréis..." Así que, cuando manifestamos amor estamos demostrando la realidad de nuestra relación con Jesús.



En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:35).



Los sensuales.



Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu (Judas 19).



En una sociedad orientada hacia el sexo es fácil pensar en la sensualidad únicamente en términos de inmoralidad sexual. La impureza sexual no es sino sólo la manifestación de nuestra naturaleza "sensual" o "natural". Otro aspecto sobresaliente de la sensualidad es la carencia de amor fraternal. Judas nos recuerda que aquellos que causan divisiones son sensuales y no tienen al Espíritu Santo.



La carta a los Gálatas nos enseña a "caminar en el Espíritu" y evitar así los "deseos de la carne". Nuevamente el contexto de este pasaje envuelve el divisionismo:



Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros (Gálatas 5:13-16).



El morderse y devorarse unos a otros es el resultado de satisfacer los deseos de la carne.



Los siguientes versículos de Gálatas nos recuerdan que la lucha entre el Espíritu y la carne es muy grande. Se emplean términos militares para describir a la carne atrincherada en un lado y al Espíritu atrincherado en el otro. Luego se enlistan las obras de la carne. No sólo incluyen un catálogo de perversiones sexuales, sino también una variada clasificación de actitudes perversas que resultan en división entre los cristianos. Las dos constituyen parte integral del mismo paquete. La fornicación y la lascivia son hermanas de la ira y las disensiones.

El Espíritu Santo produce una clase de gente enteramente diferente, caracterizada por el amor y una variedad de conductas deseables que conducen a la unidad. Las cualidades personificadas en Cristo son el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza. Los que caminen en el Espíritu de Cristo no desearán la vanagloria. No se irritarán o se envidiarán unos a otros, sino que llevarán las cargas los unos de los otros cumpliendo así con los mandamientos de Cristo (vea Gálatas 5:13 - 6:2).



Una vez que esta dicotomía básica es aceptada, podemos verla en todas las sagradas escrituras. Los que son espirituales producirán amor y unidad; los sensuales predicarán confusión y división. Dios no es autor de confusión, sino de orden y de paz.



La única división que Jesús causó fue entre la gente que creía en él y la que no quiso creer. El Espíritu Santo no crea división entre los propios creyentes en Jesús. Aquellos que provocan divisiones entre cristianos son sensuales y no tienen al Espíritu Santo, aunque digan que sí lo tienen.



Rechazando a Jesús.



Toda la estrategia de Dios está enmarcada en Jesús. El plan de Dios es reunir en él todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra (Efesios 1:10). Todos los que están unidos a Cristo también están unidos entre sí y, como los rayos o las cuerdas de una llanta, entre más cerca estemos de él, más unidos estaremos unos a otros. Cuando alcancemos "la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" no sólo estaremos en perfecta comunión con Dios, sino que también lo estaremos con todos los que alcancen esa madurez.



¿Por qué podría rechazarse a Cristo como el fundamento de la unidad? Pienso que hay muchas razones. Por más razonables o lógicas que parezcan, todas se condensan en el mismo error irracional de rechazar la principal piedra del ángulo. Nuestra unidad no se da en puntos doctrinales tocante a la iglesia sino en Jesús. El es la cabeza de su cuerpo y todos los que son miembros de ese cuerpo están unidos en él. La fraternidad está basada en la paternidad. Los hombres que tienen el mismo padre son hermanos sin importar sus vehementes desacuerdos en cuanto a la familia. No somos hermanos en Cristo porque nos caigamos bien o porque estemos de acuerdo unos con otros, sino por tener un Padre en común. No se necesita de un gran intelectual para descubrir que el mundo cristiano es un revoltijo. La razón de ello es que nuestro orgullo nos impide acercarnos a Jesús en genuino arrepentimiento y humildes como niños.



Existe un viejo chiste de un tramoyista de estudio de televisión. Estaba orgulloso de siempre improvisar y salir de apuros en toda situación. La máxima prueba de su creatividad llegó cuando se filmaría una película del Oeste. Estaba derramando salsa de tomate en la espalda de un tiroteado para simular una muerte sangrienta. Accidentalmente la cámara los enfocó y captó ese instante. Un amigo le preguntó, ¿qué hiciste? El respondió, "qué otra cosa podía hacer, tuve que tragármelo".



Algunas veces, el legalista arrogante prefiere tragarse el "camello" que aceptar su error. La mente prefiere racionalizar cualquier cosa para evitar el arrepentimiento genuino. Algunos se han pasado toda su vida "remendando el reino" por haberse equivocado en cuanto a la principal piedra del ángulo. Cuando algún Esteban les recuerda su error, es más fácil matarlo que corregir el problema (Hechos 7). Así que, como el perro que no quiere soltar el hueso, nos aferramos a nuestro orgullo y dejamos que el mundo se condene en la confusión de una iglesia dividida. Procuramos mantener una buena apariencia y si solamente nos escuchara el mundo religioso, inmediatamente se restauraría la armonía. Esta no es la solución, sino el problema. Ni usted ni yo somos la principal piedra del ángulo. ¡Solamente lo es Jesucristo!



Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu (Efesios 2:19-22).



Preguntas para reflexionar-Lección dos.



1. ¿Qué quieren dar a entender las Escrituras al referirse a Jesús como la "palabra" de Dios? (Juan 1:1, 14, 18)



2. ¿Por qué se encarnó Dios para habitar entre nosotros?



3. Explique cómo unió Jesús a sus discípulos.



4. ¿Habrá alguien que no encuentre la unidad en Cristo?



5. ¿Existe alguna relación entre los pecados de "la fornicación y la lascivia" y "el odio y las disensiones"?



6. Pablo y Bernabé tuvieron un gran desacuerdo y se separaron (Hechos 15:39). ¿Se unieron o se dividieron en Cristo?



7. ¿Existe diferencia alguna entre desacuerdos "en" y "acerca de" Jesús?



8. ¿Cree usted que los apóstoles aprobarían o desaprobarían el divisionismo?



9. ¿Cree usted que es correcto condicionar nuestro compañerismo con algo que Dios no haya puesto como requisito para nuestra salvación?



10. Considere el lema "ningún credo sino Cristo".



Lección tres



EL AMOR CONTRA EL TEMOR



El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre (Salmos 111:10).



En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor (I Juan 4:18).



El temor de Jehová es el principio de la sabiduría (Job 28:28; Proverbios 1:7; 9:10). Nuestra jornada espiritual comienza de una motivación egoísta. Una vez convencido de la realidad del juicio, nuestro fuerte deseo de preservación nos impele a la obediencia.



El desarrollo de la madurez espiritual nos lleva de un punto de vista egoísta a una vida abnegada y compartida. El apóstol Pablo era un fariseo que se creía muy justo y bueno y se gloriaba de sus triunfos personales. Finalmente fue transformado hasta convertirse en alguien que renunció a todo alto concepto de sí mismo y llegó a desear ser anatema, separado de Cristo, por amor a sus hermanos para salvación (Romanos 9:3; 10:1).



El amor y el temor no pueden coexistir pacíficamente. Son antagónicos y antitéticos. El amor es más fuerte. Por lo que, si se le permite florecer, paulatinamente predominará en nuestras vidas. El perfecto amor echa fuera el temor (I Juan 4:18). Nuestra meta es ser como Cristo, no egoístas ni temerarios. Seguramente Dios no nos condenará por ser como Jesús para que alcancemos una nueva confianza y valentía.



En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (I Juan 4:17).



El Espíritu Santo juega un papel importante en este proceso de transformación. La mísera mentalidad de servidumbre es superada por el Espíritu de adopción que nos anima a clamar "Abba Padre". El Espíritu Santo es el Espíritu de Cristo. El mismo poder que produce el fruto del amor en nuestras vidas fue el que estuvo operando para producir los mismos resultados en la vida de Jesús.

Sólo Jesucristo ilustra con precisión el perfecto amor que echa fuera el temor.



El día de reposo desde el punto de vista judío.



Dios ordenó:



Guardaréis el día de reposo para santificarlo como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú (Deuteronomio 5:12-14).



El pueblo judío debía cumplir y hacer que se cumpliese esa ley: Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profane, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él; aquella persona será cortada de en medio de su pueblo (Exodo 31:14).



Tenemos ejemplo de alguien que violó el día de reposo, a quien se le encontró recogiendo leña. Se le puso en la cárcel hasta que Dios revelase su voluntad: Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento (Números 15:35).



Cuando Dios derramó su ira sobre los hijos de Israel en el desierto fue porque ellos violaron el día de reposo. En Ezequiel 20:12-25 específicamente se menciona cuatro veces la "profanación de los días de reposo". He aquí sólo un ejemplo: ...profanaron mis días de reposo. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto (Ezequiel 20:21).



Si Israel llegaba a violar el día de reposo, también padecerían opresión nacional por las naciones gentiles.



...y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades. Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo. Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella (Levítico 26:33-35).



Cuando los judíos regresaron de la cautividad babilónica, se volvieron extremadamente cuidadosos en cuanto a la observancia del reposo.



Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderías y comestibles en día de reposo, nada tomaríamos de ellos en ese día ni en otro día santificado; y que el año séptimo dejaríamos descansar la tierra, y remitiríamos toda deuda (Nehemías 10:31).



El noble deseo de los judíos por "recordar el día de reposo" se dirigió, como el péndulo de un reloj, hacia un extremo. Considere esta cita del The Zondervan Pictorial Bible Dictionary:



En el período entre Esdras y la era cristiana los escribas promulgaron una gran cantidad de restricciones para vivir bajo la ley. Se dedican dos tratados del Talmud a la minuciosa observancia del reposo. Uno, dedicado al sábado, enumera las siguientes 39 principales restricciones: sembrar, arar, cosechar, agavillar, desgranar, seleccionar, limpiar, moler, cernir, amasar, hornear, esquilar las ovejas, lavar lana, apalear lana, teñir lana, hilar lana, extender lana, tejer lana, hacer mecatitos de lana, torcer mecates de lana, separar dos hilos, hacer un nudo, desatar un nudo, hacer dos puntadas, pegar dos remiendos, atrapar un venado, matarlo, desollarlo, descuartizarlo, salar su piel, remover el pelo de la piel, escribir dos letras, borrarlas, edificar, bajar algo, extinguir un fuego, encender algo, martillar y transportar. Cada una de éstas fueron discutidas y aprobadas, formando varios cientos de leyes para que, el judío consciente y devoto, no infringiese el día de reposo. Por ejemplo, la prohibición en cuanto a hacer nudos era tan general que requirió especificar qué tipo de nudos sí se podían hacer y cuáles no. Se especificó que los nudos permitidos eran aquellos que se pudiesen desatar con una mano. Una mujer podía ceñirse su ropa interior, las cintas de su gorro, las de su faja, las agujetas de sus zapatos o sandalias y de los odres que contenían el vino, el aceite o la carne. Se podía amarrar un balde en la cisterna con cinta mas no con mecate. La prohibición de escribir en día de reposo se definió en la siguiente manera: `es culpable aquel que escriba dos letras ya sea con la derecha o con la izquierda, en dos estilos, con diferente tinta o en distinto idioma. Aquel que se haya olvidado y que escriba dos letras ya sea con tinta o con pintura, gis rojo, tinta china, vitrol o cualquier tinta permanente, también será culpable. El que escriba en su piel será culpable. Queda exento cualquiera que escriba con algún líquido oscuro, jugo de frutas o en el polvo, en la arena o en cualquier superficie donde no permanezca lo escrito. Tampoco es culpable cualquiera que escriba con la mano que no acostumbra escribir, con el pie, con la boca, con el codo, si escribe sobre otro escrito o letra' (El día de reposo, XII, 3-5, p. 736).



Es por esto que los judíos vieron a Jesús como una amenaza para la seguridad nacional. El sumo sacerdote lo declaró así: "... nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca" (Juan 11:50). Así que, desde aquel día acordaron matarle (Juan 11:53).



Jesús y el día de reposo.



Jesús no coexistió pacíficamente con el legalismo judío. Comenzó su ministerio echando fuera animales del templo judío y volcando las mesas de los cambistas (Juan 2:13-17). Después, llegó al estanque de Betesda donde yacía una multitud de enfermos. En esa ocasión sólo sanó a un hombre a quien le dijo: "levántate, toma tu lecho y anda". Y era día de reposo aquel día (Juan 5:1-18). Si el motivo de Jesús hubiese sido meramente la compasión humana, los hubiese sanado a todos, pero sólo sanó a uno. Si su preocupación hubiese estado centrada solamente en las necesidades del que sanó, entonces, no le hubiese pedido al sanado que cargase su cama en día de reposo, poniendo en peligro su vida. Jesús sostuvo una clara confrontación con la interpretación que los líderes judíos hacían de las Escrituras y desafió abiertamente sus tradiciones. Juan registra que por esto los judíos aún más procuraban matarle (Juan 5:18).



En Galilea, Jesús nuevamente desafió las tradiciones judías en cuanto al entendimiento del día de reposo. Sus apóstoles arrancaron y comieron espigas y él sanó a un hombre que tenía seca la mano (Mateo 12:1-13). Mateo dice que "salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle" (Mateo 12:14).



En otra sinagoga, Jesús sanó en día de reposo, a una mujer que durante dieciocho años había caminado encorvada. Sin duda que, unas cuantas horas más hasta la puesta del sol, habrían hecho muy poco cambio en esta enfermedad crónica y Jesús hubiese evitado tal controversia. Sin embargo, retó al principal de la sinagoga y lo tildó de hipócrita. El legalismo es siempre inconsistente. Estos mismos hombres que querían que la mujer esperase, habrían mostrado más comprensión y compasión a su buey o a su asno (Lucas 13:10-17).



E igualmente sanó Jesús a un hidrópico en la casa de un gobernante fariseo (Lucas 14:1-5). Jesús no rehuyó a la confrontación, sino que la enfrentó. La luz prevalece sobre las tinieblas y el perfecto amor echa fuera el temor. No sólo sanó al hidrópico sino que habló de tal forma que "no le podían replicar a estas cosas" (Lucas 14:6).



Los temas recurrentes o repetitivos son evidentes en la forma en que Jesús abordó el día de reposo. En primer lugar, enfocó la atención sobre su propia identidad. Jesús era Dios manifestado en carne y como tal tenía autoridad incluso sobre el día de reposo. El incidente en el estanque de Betesda en Juan 5:1-18 presentó la oportunidad para que Jesús defendiese su deidad (Juan 5:14-18) y luego observar que los judíos no acudiesen a él para tener vida (Juan 5:19-29). Siendo el autor de la Biblia y el promulgador del día de reposo podía interpretarlo como él quisiese (Juan 5:39-47).



En segundo lugar, Jesús hizo un llamado a la misericordia. Sí era importante el diezmo, pero lo era más la misericordia. Era "lo más importante" de la ley (Mateo 23:23). Jesús entendió correctamente la ley y los profetas y les recomendó a sus enemigos que nuevamente estudiasen pasajes tales como Oseas 6:6, "... Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos". Si tan sólo hubiesen entendido esto no habrían condenado a los inocentes (Mateo 12:7). En cada época el hombre ha errado al imponer reglamentos y ritos pero ha descuidado las actitudes que éstos deben producir. Los fariseos, en día de reposo, soltaban su buey o su asno para que bebiesen, sacaban animales que hubiesen caído en algún pozo; pero en su equivocación y perversión no mostraban compasión a la gente. En realidad, "el día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo" (Marcos 2:27).



El legalismo judío y el legalismo cristiano.



Ya hemos afirmado el principio de que el Espíritu Santo no divide a los cristianos. "Los que causan divisiones...no tienen al Espíritu" (Judas 19). Tanto Jesús como los apóstoles animaron a los creyentes a una vida de santidad. Esto dividió familias y comunidades. En ocasiones la división fue dramática. Por ejemplo, en Corinto, los cristianos se congregaban en una casa que "estaba junto a la sinagoga" (Hechos 18:7). Sin embargo, recuérdese que la división fue entre los que creyeron en Jesús y los que no creyeron en él.



Hubo mucha controversia de opinión y de acción entre los que creían en Jesús. Los cristianos judíos continuaron adheridos a sus festividades y a sus alimentos "limpios". Sus conciencias no permitían otra cosa. Eso se concluye de pasajes tales como Romanos 14:1-23; Hechos 21:17-26; etc.



La unidad entre los cristianos judíos y gentiles se hizo mediante una estrategia de suma importancia. Ya que todos descendían de Noé, los unía el "Pacto de Noé". Es decir, apartarse de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre (Hechos 15:20).



Sin embargo, los judíos no sólo se encontraban atados a estas restricciones generales, sino más específicamente al pacto de Abraham, Isaac y Jacob. Por eso continuaron circuncidando a sus hijos y obedeciendo la ley de Moisés; pero no pudieron imponer esto sobre los gentiles convertidos (nuevamente vea Hechos 21:20-25).



Pablo le resistió cara a cara a Pedro por rehusarse a comer con los cristianos gentiles (Gálatas 2:11-12), pero nunca exigió que los judíos dejasen la ley de Moisés. Los cristianos judíos eran libres de circuncidar a sus hijos y de obedecer la ley si entendían que Jesús era su única esperanza de salvación. Pablo mismo circuncidó a Timoteo (Hechos 16:3). El se rapó en Cencrea (Hechos 18:18). Se purificó y adoró en el templo judío (Hechos 21:26). Sin embargo, nunca perdió de vista que la salvación es por gracia por medio de la fe, y no por obras, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-10).



Debemos amar a los legalistas en vez de apartarnos de ellos.



El legalismo, la personificación del egoísmo y la autojustificación.



Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios (Romanos 10:3).



La persona que se cree muy justa y buena, aunque esté en error, no teme despojarse de su popularidad. Si se le pudiese probar que está en error, tratará de redimir su reputación recta mediante la humildad. Sin importar lo que pase, siempre tiene que salvar algo de su autoestima de justo. Evita la completa confianza infantil debido a su opinión de sí mismo de hombre fuerte. Las serpientes ponzoñosas pueden ser de peligro para sus hermanos débiles, pero de alguna u otra manera, el que se justifica a sí mismo piensa que está a salvo sin depender a veces de Jesús al emplear sus propias estrategias e ingenio. El perfecto amor echa fuera este temor.



Los justos en sí mismos se sienten tan bien familiarizados con las Escrituras que invariablemente creen que los que no están de acuerdo con ellos son completamente ignorantes e ingenuos. Sin embargo, estar en lo correcto es sólo parte de la historia. Una vez justo es necesario ser vindicado de su justicia. Este es el estímulo que induce a tales personas a orar en público para ser vistos de los hombres, o regalan algo para ser aclamados por el público. Ya infectados de legalismo es de capital importancia tener la alabanza y la aprobación de los hombres. Esta es una de las razones por qué el campo del legalismo está plagado de la cizaña de la argumentación. El perfecto amor echa fuera este temor.



Los que confían en la justicia de Cristo pueden admitir estar errados en algunos puntos doctrinales, pero aquellos que confían en sí mismos se sienten muy complacidos de que están bien en todo. Discutirán sobre fábulas, genealogías interminables y una gran variedad de temas sobre cuestiones puramente externas que acarrean disputas más bien que edificación (I Timoteo 1:4; Marcos 7:1-15). No disponen de tiempo ni tienen el deseo de ver por los huérfanos o las viudas (I Timoteo 5:3-8; Marcos 7:7-13; Hechos 6:1-3) porque han sido llamados al ministerio de la vana palabrería sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman (I Timoteo 1:6-7). Disputar en cuanto a palabras parece llenar un vacío en sus vidas al proporcionarle la bendita oportunidad de justificarse ante los hombres.



Es importante notar que la conversión de Saulo de Tarso es el resultado directo de haberse despojado de su propia justicia (Filipenses 3:1-9) y ponerla en el basurero donde debía estar.

Toda nuestra justicia es como trapos de inmundicia. Todo nuestro linaje religioso es como hojas de higuera que no ha sido suficiente para cubrir nuestra corrupta naturaleza. Cuando hacemos como el fariseo y le damos gracias a Dios por nuestra pureza doctrinal e integridad religiosa, regresamos a casa sin ser justificados (Lucas 18:9-14). El secreto de la salvación no está en nuestra propia justicia sino en la de Cristo. Si nos presentamos a las bodas del Cordero con las ropas de nuestras propias obras de justicia, estamos destinados a la oscuridad de afuera donde será el lloro y el crujir de dientes.



Pablo lo dice así:



Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo (Filipenses 3:7-8).



Si la salvación se alcanza abandonando nuestra propia justicia a cambio de la de Cristo, y que efectivamente así es, entonces los no religiosos pueden tener algunas ventajas sobre los que tienen sus méritos y logros personales. A los líderes religiosos de su época Jesús les dijo: ...De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios (Mateo 21:31).



Todo camino del hombre es recto en su propia opinión (Proverbios 21:2), pero es más fácil cambiar a los hombres sin convicción que a los que han forjado su fe en la búsqueda diligente y en el orgullo propio. No estamos diciendo que muchos sacerdotes no hayan sido obedientes a la fe, porque sí lo fueron. Tampoco estamos afirmando que un Saulo de Tarso no podía ser apóstol, puesto que sí lo fue. Simplemente estamos haciendo notar que un ratero en la cruz definitivamente no tiene otra alternativa sino la gracia: los demás, probablemente todavía tengan muchos trucos que intentar antes de que se den por vencidos y admitan nuestra total destitución y fracaso.



Pablo es un modelo.



Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna (I Timoteo 1:16).



Cuando nos enfrentamos a las arraigadas tradiciones y a la aberrante obstinación de los legalistas casi desesperamos hasta que pensamos nuevamente en Pablo. Fue el más legalista de su generación. Era fariseo de hueso colorado que destrozaba a sus compañeros en cuestiones teológicas. Era el más celoso oponente de los seguidores de Jesús y hasta consiguió órdenes de arresto para acosarlos hasta Damasco (Filipenses 3:4-6; Hechos 9:1-3). Pero a pesar de eso, llegó a ser cristiano. Logró despojarse de toda su propia justicia para ganar a Cristo.



Le recordó a Timoteo que aunque era el primero de los pecadores, pudo ser salvo. De hecho, Jesús lo hizo sufrir demasiado para animarnos a nosotros. Si un legalista como Pablo puede ser salvo, todos nosotros podemos serlo en Cristo. Si el amor de Cristo tiene el poder suficiente para echar fuera el temor del "fariseo de fariseos", puede hacerlo con todo aquel que se lo permita.



En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor (I Juan 4:18).



Preguntas para reflexionar-Lección tres.



1. ¿Es bueno o es malo el temor?



2. ¿Temió Jesús a Dios en algún momento? (Hebreos 5:7)



3. ¿Cambió Jesús el sábado o sólo interpretó correctamente lo que Dios siempre había querido para ese día?



4. ¿Por qué fueron tan legalistas los judíos en cuanto al sábado? ¿Puede usted entenderlos?



5. ¿Hubo peligros en la forma en que Jesús se enfrentó al día de reposo?



6. ¿Puede entender usted por qué gente tan aferrada a las Escrituras se opuso a Jesús?



7. ¿Hay distinción alguna entre amor y el perfecto amor?



8. ¿Dónde recibimos el amor que echa fuera el temor?



9. ¿Qué temor se echa fuera?



10. ¿Es posible ser demasiado misericordioso?



Lección cuatro



LOS DOS PACTOS



Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos... (Gálatas 4:22-24).



El Antiguo Testamento (pacto).



Los primeros 39 libros de la Biblia no son el Antiguo Testamento. Nunca lo han sido y ni lo serán. No presumo saber cómo se inició este concepto erróneo tan popular y por qué se apoyó tanto. Las Escrituras señalan que el antiguo testamento es los diez mandamientos. Lo demostraré con lo siguiente:



El antiguo pacto o testamento era los diez mandamientos. El Antiguo Testamento:



-no vivificaba (Gálatas 3:21)

-ministraba muerte (II Corintios 3:7)

-condenaba (II Corintios 3:9)

-fue sombra de los bienes venideros (Hebreos 10:1)

-fue nuestro ayo para conducirnos a Cristo (Gálatas 3:24)



El Nuevo Testamento (pacto).



El Nuevo Testamento no es los 27 libros de la Escritura que conocemos.



Ismael e Isaac.



La carta a los Gálatas se distingue por no elogiar en lo más mínimo. Aun a los corintios, Pablo no tuvo mucho qué decirles antes de tratar sus múltiples problemas. Sin embargo, a los gálatas les extiende un cordial saludo antes de tratar de lleno lo que él llama "un evangelio diferente". Prosigue luego a explicarles que no es otro evangelio sino la perversión del evangelio de Cristo (Gálatas 1:1-8).



Al estudiar la carta se disipa toda duda tocante a la naturaleza de este evangelio. ¡Era un legalismo! Persistir en esa perversión traería como consecuencia el desligamiento de Cristo y de la gracia (Gálatas 5:4).



La dramática distinción entre estos dos criterios religiosos en Galacia tal vez no podían verse fácilmente. Es muy probable que Ismael e Isaac fueron muy similares en su apariencia. Puesto que ambos eran hijos de Abraham, no dudamos que se parecían a él. Tal vez vistieron, comieron y vivieron de forma parecida. Pero eran distintos.



Los maestros que llegaron a Galacia tal vez usaron términos bíblicos y profesaron la misma lealtad a Jesús como lo hacía Pablo. Sin embargo, eran diferentes.



Pablo, para hacer notar esta diferencia, se refirió a Ismael e Isaac. Representan dos religiones y estilos de vida distintos. Tenían un mismo padre pero madres distintas. Uno, nació de la esclava según la carne. Mas el de la libre, nació según la promesa. Uno trae esclavitud... el otro, libertad. Uno, lo llevaría a perseguir a los que no están de acuerdo con usted. El otro, tiene "muchos hijos" a pesar de las circunstancias desfavorables.



"Ismael" significa "Dios oye". Así fue llamado por el ángel del Señor que oyó los clamores de Agar, su madre. Dios les había prometido un hijo a Abraham y a Sara, pero a ésta ya se le había pasado la edad de concebir. Consideraron que ya era "muy difícil" (Génesis 18:14) para Dios cumplir su promesa, así que empezaron a manipular las cosas para que la promesa se cumpliese por sus propios medios.



Antes de que Ismael naciese, se predijo que sería "hombre fiero". "Su mano será contra todos, y la mano de todos contra él" (Génesis 16:12).



Así fue la naturaleza de los legalistas que llegaron a Galacia. A raíz de sus enseñanzas venían las enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías y envidias (Gálatas 5:20-21). Un maestro es conocido por sus frutos. No se recogen uvas de los espinos ni higos de los abrojos.



Ismael era esclavo nacido de una esclava. Su servidumbre fue típica a la experimentada por los judaizantes. Cada vez que pensaban en el Amo se postraban con temor. Trabajaban bajo un yugo muy pesado que ni ellos ni sus ancestros pudieron llevar jamás.



Ismael nació según la carne. Su nacimiento no lo produjo la gracia o algún milagro. También esto fue característico de la perversión legalista de la verdad, que insistió que el hombre podía ser perfecto mediante la carne (Gálatas 3:3).

Isaac correspondió al ministerio de Pablo. Su nombre significa precisamente "risa". En Pablo no existió la opresiva mentalidad de esclavitud, sino un Espíritu de adopción que le permitía exclamar "Abba, Padre".



En Isaac o en Pablo no hubo ese espíritu de contención o de rivalidad que hiciese que la gente se "mordiese o se comiese" (Gálatas 5:15). Más bien hubo amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.



Las enseñanzas de Pablo fueron más productivas porque la gente responde mejor a una fiesta de amor que a una pelea: "... Porque más son los hijos de la desolada..." (Gálatas 4:27). La iglesia en la que prospera el debate está condenada a ser una iglesia enana.



El Siglo I.



Como se ha señalado ya, esta dicotomía básica de los pactos, una vez sugerida, puede verse fácilmente a través de todas las Escrituras.



Después de haberse escrito el canon antiguotestamentario, muy bien pudo haber sido Santiago el primer libro inspirado que se escribió. Una indicación de ello puede ser el uso de la palabra "sinagoga" en Santiago 2:2 (opción que da la Biblia de las Américas). Los cristianos judíos de la dispersión todavía se reunían en las sinagogas cuando Santiago escribió. Note los contrastantes criterios en el comportamiento en la iglesia y el fruto que debían producir:



Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz (Santiago 3:12-18).



Recuerde que la marca distintiva del cristiano es el amor. En esto conocerán todos que somos discípulos de Cristo.



Esta misma característica mencionada por Santiago es la base para entender el concilio de Jerusalén en Hechos 15. Los legalistas que representaban a Ismael procedían de Judea y enseñaban: "Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos". Sin duda, estos son los "falsos hermanos" que Pablo menciona en Gálatas 2:4. Se introdujeron a escondidas en la iglesia primitiva para perpetrar su ética esclavizadora. Los personificados en Isaac tenían que soportarlos en amor, solícitos en guardar la unidad que el Espíritu había creado (Efesios 4:3).



La influencia de estos malvados maestros no sólo se sentía en Antioquía y Jerusalén, sino por todo el mundo Mediterráneo. Eran los pervertidores del evangelio de Gálatas 1:6-9; los falsos apóstoles de II Corintios 11:13; los lobos rapaces de Hechos 20:29; los juzgadores en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo de Colosenses 2:16; los disputadores de I Timoteo 1:4, y los que causaban divisiones de Tito 3:10-11.



Su naturaleza siempre reflejó la influencia de Satanás, aunque variaban las circunstancias y los tiempos:



Jesús dijo: "por sus frutos los conoceréis" (Mateo 7:20). La mejor forma de determinar la naturaleza de un árbol no es mediante las hojas o la textura de su madera, sino por su fruto. De la misma manera se determina la verdadera naturaleza de un maestro. Dios no es autor de confusión, sino de paz. Como escribiese Santiago: "El fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz" (Santiago 3:18). Los que "reflejan" amor revelan la naturaleza del Espíritu Santo que llevan dentro. Los que crean anarquía y confusión entre los creyentes reflejan la ausencia del Espíritu.



El Siglo XX.

No ha habido otra época en la historia del cristianismo en que hayan estado más divididos los creyentes de Jesús. Ya que al hombre le parece recto todo camino suyo (Proverbios 21:2), seguimos encubriendo nuestros problemas con la pervertida idea de que si tan sólo nos oyesen los demás, la unidad aparecería milagrosamente. Como ya he afirmado antes, ésta no es parte de la solución sino del problema. No es el momento de inspeccionar a los hermanos buscando a los divisionistas, sino de examinar nuestros corazones.



Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (II Corintios 13:5).



Si Jesucristo está en nosotros, reflejaremos su naturaleza y produciremos su fruto. Amaremos a nuestros enemigos y bendeciremos a los que nos maldicen (Mateo 5:44). Haremos bien a los que nos aborrecen y oraremos por los que nos ultrajan y nos persiguen. Así demostraremos nuestro nacimiento en la familia real de Dios. De esta manera sabrán todos que somos discípulos de Cristo, por amarnos unos a otros.



¿Cuántas veces?



En una ocasión Pedro preguntó a Jesús: "¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?"



Jesús le contestó: "No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete" (Mateo 18:22).



El legalista basa sus acciones y su entendimiento en algún concepto de la ley. A manera de ilustración, supongamos que Jesús estuviese de acuerdo con Pedro en sólo perdonar siete veces a un hermano. Este no es el fin del problema sino el principio. En seguida viene la problemática en cuanto a qué se considera un "pecado" contra ti (Mateo 18:15). ¿Qué hay acerca de un insulto verbal que no causó o pérdida económica o heridas físicas? ¿Qué hay de una aventura de negocios que sí me afecta económicamente? ¿Qué hay respecto al olvido de informarme de alguna oportunidad que hubiese hecho feliz y hubiese prosperado a mi familia?, etc., etc., etc. Luego enfrenta usted el mero problema práctico de "quién" será el que juzgue qué y cuántas ofensas realmente fueron. Lo que considero que es sólo una ofensa, el ofendido puede considerarlo como dos o tres.

El concepto legalista total está atestado de controversia. Nos saca de un ambiente familiar tranquilo a una planicie torrencial donde, como Ismael, siempre estaremos envueltos en conflicto.



El amor trasciende todas estas dificultades al despojarse de todo derecho personal. Jesús estaba más preocupado en salvar a sus enemigos que en condenarlos. Por esto prefirió humillarse para que ellos pudiesen ser exaltados. Se hizo pecado para que ellos fuesen libertados del pecado (II Corintios 5:21). En este contexto las Escrituras enlazan: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús" (Filipenses 2:5).



Tal mentalidad es tan sobrenatural que sólo puede proceder de Dios al igual que Isaac. Ninguna persona incorregible puede desarrollar tal amor sin el Espíritu Santo como tampoco podía concebir Sara en una matriz muerta.



Tres mil personas murieron por su rebelión (Exodo 32:28) en el monte Sinaí cuando se confirmó el primer pacto. Fue y sigue siendo un pacto de muerte (Hebreos 8:13; II Corintios 3:6-16). Por su sumisión (Hechos 2:41), se salvaron tres mil personas cuando se instituyó el segundo pacto el día de pentecostés (Hechos 2:36-41). Fue y sigue siendo un pacto de vida (II Corintios 3:6). Es paradójico, pero cierto, que algunos preferirán someterse a la muerte en vez de a la vida o a la esclavitud en vez de a la libertad.



El primer pacto comenzó con palabras santas grabadas en piedra y con lugares santos erigidos por el hombre. Trataba de hacer que el hombre se amoldase al modelo divino mediante amenazas de castigo y presión externa. ¡No funcionó! El nuevo pacto empezó con el Verbo de Dios manifestado en carne y su único templo es el corazón contrito y humillado de los que lo reciben por fe. ¡Aleluya, eso sí funciona! Lo que la ley no pudo hacer en la carne, debido a su debilidad, los que caminan en el Espíritu ahora sí lo han logrado. No somos adaptados o amoldados...sino transformados.



Sin embargo, cuando nos enfrentamos a las frustraciones de la vida, todavía tenemos la mismísima tentación de planear el nacimiento de Ismael. Las normas humanas y las regulaciones legales tienden a hacernos sentir seguros. Aunque largas listas de "no manejes, ni gustes y ni aun toques" parezcan tener cierta reputación de sabiduría en promover el culto voluntario y en humildad, las Escrituras categóricamente afirman que éstas carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne (Colosenses 2:23). La solución a los problemas mundanos no se encuentra en la ley...sino en el amor.



Y manifiestas son las "obras" de la carne... mas el "fruto" del Espíritu es amor. Las "obras" son resultado de nuestros esfuerzos... el "fruto" viene del poder de Dios.



Por esto conocerán todos que somos discípulos de Cristo, si nos amamos los unos a los otros.



Preguntas para reflexionar-Lección cuatro.



1. ¿Qué son los primeros 39 libros de la Biblia si no son el Antiguo Testamento?



2. Si los últimos 27 libros de la Biblia a los cuales nosotros llamamos el Nuevo Testamento no son el Nuevo Testamento, entonces, ¿qué son?



3. ¿Por qué es tan importante conocer la naturaleza de los pactos?



4. ¿Es posible encontrar a dos personas que no difieran en nada acerca de la interpretación de las Escrituras?



5. ¿Deben los cristianos vivir bajo los Diez Mandamientos?



6. ¿Por qué cruzaron tantos problemas Jesús y los apóstoles si el Nuevo Testamento es un testamento de paz?



7. ¿Por qué persiguió Ismael a Isaac?



8. ¿Por qué los nacidos de la carne persiguen a los nacidos según el Espíritu?



9. ¿Es bueno para el cristianismo el denominacionalismo?



10. ¿Por qué es que a veces rechazamos el amor e insistimos en la ley?



Lección cinco



¿QUE ES LA IGLESIA?



Para el amor no hay preguntas y sin él no hay respuestas.

San Ignacio de Antioquía



Ya una vez señaladas las prioridades de Jesús sobre el amor y la naturaleza básica de los pactos, ahora pasaremos a mostrar que las preguntas más fundamentales del cristianisno no pueden ser resueltas desde un punto de vista legalista. San Ignacio de Antioquía lo señaló muy brevemente: "para el amor no hay preguntas y sin él no hay respuestas". Nuestra marca distintiva, como cristianos, debe ser el amor. Es de lamentarse profundamente que nos hayamos apartado de la sencillez del evangelio al hacerlo técnico y tedioso.



Es casi un insulto preguntar algo tan totalmente elemental como ¿qué es la iglesia? Creemos que cualquier niño de diez años al regresar de un campamento cristiano puede contestar una pregunta así. Decimos que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y los creyentes en él son los llamados fuera; son los que han salido de las tinieblas del mundo a su reino de luz.



Los que estudian minuciosamente la Biblia deben saber que la palabra "iglesia" no es un término usado sólo para las reuniones en hogares como lo vemos en Romanos 16:5, sino que también se usa para designar a todos los creyentes, sin importar donde se encuentren. "... él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia..." (Colosenses 1:18).



El argumento se complica más cuando tratamos de diferenciar los usos entre singular y plural del término iglesia. Si cada "congregación en un hogar" fuese "la iglesia", entonces cada ciudad con numerosos agrupamientos, tendría "iglesias". Sin embargo, no es éste el caso. En realidad, la palabra "iglesias" nunca se usa en las Escrituras para designar a los cristianos en una ciudad en particular. Pueda que haya habido cien "reuniones en casas" en Jerusalén, pero Pablo siempre se dirige a estos en singular (vea Hechos 2:46; 5:11; 8:1; 11:22; 12:1, 5; 15:4, 22; 18:22, etc.). No sólo es esto verdad de Jerusalén sino también de Antioquía, Corinto, Efeso, Filipos y de todas las demás ciudades donde hubo iglesia.



La palabra "iglesias" aparece en las Escrituras más de 30 veces, pero jamás se refiere a los cristianos en una sola ciudad. Pablo se refiere siempre a "iglesias" de un país o de una provincia. Por eso leemos de la "iglesia" en Jerusalén (Hechos 11:22), pero de las "iglesias" en Judea, Galilea y Samaria (Hechos 9:31); de la "iglesia" de Antioquía (Hechos 11:26), pero de las "iglesias" de Siria y Cilicia (Hechos 15:41); la "iglesia" de Efeso (Hechos 20:17), pero de las "iglesias" de Asia (Apocalipsis 1:4), etc.



Efeso nos provee uno de los ejemplos más impresionantes. Pablo dejó allí a Priscila y a Aquila al pasar rumbo a Jerusalén (Hechos 18:19). Siguieron trabajando y con el tiempo hubo una congregación en casa de Priscila y Aquila (vea I Corintios 16:8, 19). Pablo, tan rápidamente como pudo, regresó a Efeso y permaneció allí por dos o tres años (Hechos 19:10; 20:31). Mientras estuvo ahí, evangelizó a toda Asia y los fabricantes de ídolos corrieron peligro de quedarse sin trabajo (vea Hechos 19). Pablo tuvo que salir, pero regresa unos meses más tarde para convocar a los ancianos de Efeso en Mileto (Hechos 20): "Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia" (Hechos 20:17). Por favor observe iglesia, no iglesias. Desde Efeso se había evangelizado a toda Asia; pero los de Efeso habían seguido siendo una sola iglesia. Hubo iglesias en Asia (I Corintios 16:19; Apocalipsis 1:4, etc.), pero sólo una "iglesia" en Efeso. Todavía más sorprendente es que esta extraordinaria unidad continuó por una generación más, que para fines del primer siglo, cuando se escribió Apocalipsis, el Señor dirigió una carta "al ángel de la iglesia en Efeso" (Apocalipsis 2:1). Así hemos seguido el progreso del evangelio por unos cuarenta años en la floreciente metrópoli de Efeso, sin dar el giro de iglesia a iglesias. De una u otra manera siguieron siendo sólo una iglesia.



Una teoría.



Alguien ha dicho que la iglesia no debe constar de más miembros que los que se puedan congregar a un mismo tiempo. Los cristianos de Jerusalén, aparte de congregarse en el templo, también se congregaban en los hogares. Así que, en un sentido, eran sólo una "iglesia". En Judea, los cristianos no podían reunirse regularmente en un solo lugar, de manera que tuvieron que hacerlo en diversos lugares, y debido a eso, fueron "iglesias".



Este sencillo acercamiento tiene mucho mérito, pero no puede confirmarse más allá de la sombra de una duda e intentar que se frustre el ingenio total del sistema cristiano. No estamos unidos porque estemos de acuerdo en un punto técnico de enseñanza, sino porque nos hemos rendido a Cristo.



Conozco una comunidad que tiene sólo 400 habitantes. No sólo hay en ella una variedad de denominaciones, sino que al dividirse una de ellas, ahora cuenta con dos iglesias de la misma denominación en esa pequeña localidad. ¡Muy doloroso! Nuevamente se ha salido con la suya el diablo. El sabe que una iglesia dividida jamás ganará al mundo para Cristo y cada división en el cuerpo de Cristo es un homenaje a su astucia y habilidad.



¿Iglesia urbana?



Sí, hay una considerable cantidad de evidencia para recomendar el concepto de iglesia urbana. El Nuevo Testamento fue escrito en griego, y la palabra en ese idioma para "iglesia" es "ecclesia", la cual se refería a una asamblea de los gobernantes griegos.



Como lo hemos señalado ya, parece que sí hubo una iglesia urbana en Jerusalén, pero también parece que hubo iglesias urbanas en las demás ciudades. Los hermanos en Antioquía sí se reunían, por lo menos en ciertas ocasiones (Hechos 14:27; 15:30). También sucedió así con los hermanos en Corinto (Romanos 16:23). La mención de enseñarles "públicamente", en Hechos 20:20, algunos la toman para implicar que los hermanos efesios tenían un lugar público de reunión.



En el viaje de Pablo a Jerusalén, el Espíritu Santo le testificaba en todas las "ciudades" de que le esperaban prisiones y tribulaciones (Hechos 20:23). Cuando ordenó a Tito que estableciese ancianos, también había de hacerse en "cada ciudad" (Tito 1:5).



No obstante, nuevamente cometeríamos otro error en formar otra denominación al recabar pruebas sobre una iglesia urbana. Tampoco es recomendable que fragmente o haga más pedazos su congregación de lo que ya pueda estar hecha. Todo el propósito de esta lección es demostrar la total insensatez y futilidad en establecer definiciones legalistas en cuanto a la iglesia.



A todos los que estáis en Roma.



Los hermanos de Roma se encontraban en el centro y eje del mundo antiguo. Su fe se había divulgado por todo el mundo (Romanos 1:8). La única y larga lista de cristianos ejemplares se da en el capítulo 16 de Romanos. Se alaba su trabajo de amor y fe pero, al parecer, no había iglesia urbana allí.



La Carta a los Romanos no se dirige a la iglesia en Roma, sino "a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos..." (Romanos 1:7). La palabra iglesia no aparece sino hasta el capítulo 16 donde se habla de la iglesia en casa de Priscila y Aquila (Romanos 16:3-5).Por la fraseología en Romanos 16:14-15, algunos infieren que había otras congregaciones en más casas en Roma.



Se enviaron saludos a Asíncrito, Flegonte, Hermas, Patrobas, Hermes y los hermanos que estaban con ellos.



Otros saludos fueron para Filólogo, Julia, Nereo y su hermana, Olimpas y a todos los santos con ellos.



Sea como sea, recordemos que Cristo no fundó su reino sobre tecnicismos legales, sino en su deidad. Todos los que "están en Cristo" son salvos, sin importar sus puntos de vista sobre lo que le da forma o lo que falta para constituir una iglesia en Roma.



Clasificando o sirviendo.



"Exactamente, ¿qué es la iglesia?" -pregunté a un famoso profesor de un colegio cristiano. "Boyce", me dijo, "en cualquier momento que lleguemos a estar más preocupados en la clasificación que en servir a la gente hemos perdido la esencia de las enseñanzas y el ejemplo de Cristo. ¡Que hermoso! Lo más importante no es "delimitar", sino servir. Nuestro amor no sólo hace que nos esclavicemos a nuestros hermanos, sino hasta nos mueve a hacerles bien a los que nos aborrecen y a orar por los que nos ultrajan y nos persiguen. Aunque nuestras responsabilidades son mayormente para con los de la familia de la fe, todavía está la meta fundamental en hacer bien a todos (Mateo 5:44; Gálatas 6:10). Cristo es nuestro ejemplo. El Señor no sólo ayudó a sus amigos más cercanos como María, Marta y Lázaro; sino también sanó la oreja de Malco en el huerto, y en la cruz, rogó que fuesen perdonados los que lo clavaban.



Reducir todo el penetrante amor de Cristo al trillado concepto de "¿quién es mi hermano?" es una inmensurable injusticia a Jesús. Aun los incrédulos tienen esa clase de amor. En cambio, los que son hijos de Dios deben abrir sus corazones y sus vidas al poder que hace más de lo que pedimos o pensamos, para esparcir así por todas partes o direcciones su amor mediante el Espíritu Santo.



Converger en Cristo.



Los judíos y los griegos del mundo antiguo tenían conceptos totalmente diferentes de la "ecclesia". Las ilimitadas divergencias de su trasfondo no les permitían que fuese de otra manera.



Sin duda, los judíos vieron el término "ecclesia" en el contexto que aparece en la Septuaginta (la Septuaginta es la traducción al griego de la Biblia hebrea). La palabra "ecclesia" aparece unas 100 veces en esa versión. Israel era la "asamblea" de Dios.



Cuando Jesús habló de edificar su "ecclesia" en Mateo 16:18, tenemos toda la razón en creer que los apóstoles sólo pensaron en su historia nacionalista. Aunque específicamente Jesús los había comisionado a que fuesen a todas las naciones, por mucho tiempo continuaron predicando sólo a los judíos. Incluso después de una serie de milagros que condujeron a Pedro a la casa de Cornelio, todavía sentía que su ministerio aún estaba limitado a los de la circuncisión. Este increíble hecho está registrado en Gálatas 2:9, y es muy probable que haya sucedido veinte años después de haberse dado la gran comisión y diez después de la conversión de Cornelio.



"Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?", le preguntaron los discípulos a Jesús (Hechos 1:6). Su lectura de la Septuaginta los había convencido de que la "ecclesia" era el pueblo de Israel, y parece que nada de lo que Jesús les había enseñado pudo cambiar sus formas de pensar.



Cuando el evangelio llegó a los gentiles, la palabra "ecclesia" les produjo una serie de asociaciones totalmente diferentes. Esta palabra puede remontarse en la literatura griega hasta cinco siglos antes de Cristo. Se refería a una asamblea popular de los principales ciudadanos más competentes de una comunidad a través de la cual ésta era gobernada. La ecclesia abría con oraciones y sacrificios a los dioses de la ciudad. Todo ciudadano tenía derecho a hablar, se podían hacer propuestas ante el testimonio de testigos expertos, y las decisiones se tomaban mediante el voto.



Cuando los gentiles oyeron que Jesús iba a edificar su ecclesia, es natural que hayan considerado esa palabra tal cual ellos la conocían.



En Cristo, estas razas radicalmente diferentes, convergían. Los judíos lo comprendieron como lo señala Juan el Bautista: "... porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras" (Mateo 3:9). Juan tal vez haya señalado hacia territorio gentil cuando lo dijo.



Los gentiles llegaron a darse cuenta de que todos los que están en Cristo también son linaje de Abraham y herederos según la promesa (Gálatas 3:29). El verdadero judío experimenta una conversión interna y su circuncisión es la del corazón (Romanos 2:28-29; 9:6-8). No todos los descendientes del Israel natural habían sido aceptados por Dios, sino sólo un remanente (Romanos 11:5). Este remanente de judíos creyentes, más los creyentes gentiles, componen el Israel de Dios en sentido espiritual (Gálatas 6:16; Romanos 11:11-27).



La iglesia en la actualidad.



De manera objetiva, podemos decir que hay algunas dificultades envueltas al tratar de definir de modo legalista qué era lo que constituía a la "iglesia" en las ciudades de Jerusalén, Antioquía o Efeso. Parece que entre más ahondemos en la pregunta, más difícil se torna. Fenton J. Hort, en su excelente libro The Christian Ecclesia (La iglesia cristiana) hace una aguda distinción entre cómo se emplean "de" y "en", con respecto a la iglesia. Parece que sí hay diferencia entre la iglesia "de" una ciudad y la iglesia "en" una ciudad; pero tal tecnicidad está muy apartada de nuestras cruciales preguntas que afrontamos en estos peligrosos tiempos.



Se ha dicho que cuando los bolcheviques ganaron la revolución en Rusia, el clero sostenía acaloradas discusiones sobre el color de sus sotanas que debía vestir los domingos especiales.



Si usted cree que es un problema definir la iglesia en Efeso, haga la prueba con una iglesia de una ciudad moderna. No sólo enfrentamos el tremendo lodazal de las pleitistas denominaciones sino una excesiva variedad de otras instituciones "cristianas" involucradas en el evangelismo, la benevolencia o cualquier otra faceta del trabajo cristiano. ¿Cuál es la iglesia en la Ciudad de México, en Monterrey o en Guadalajara? Desde el punto de vista legalista sí podemos definirla muy bien de modo que nos haga sentirnos perfectos. Puede satisfacer cualquier pregunta que hagamos. Sin embargo, estoy seguro que su definición no va a satisfacer las preguntas de todos. La respuesta al dilema no está en crear más normas sino en mostrar más amor. ¡No en clasificar sino en servir!



Hace tiempo le pregunté a un caballero tocante a cuántas iglesias había en Joplin, Missouri. Sólo una, respondió con mucha seriedad. Ya en la plática, descubrí que la "verdadera" iglesia de Joplin era un grupito de menos de cien miembros con la cual se asociaba él. Observé sus manos. La ausencia de heridas de clavos en esas manos me convenció que su respuesta no era palabra final acerca de este tema.



Para el amor no hay preguntas y sin él no hay respuestas. En esto conocerán que somos sus discípulos, si nos amamos unos a otros.



Preguntas para reflexionar-Lección cinco.



1. ¿Realmente significa el amor que nunca haremos preguntas? ¿Qué es lo que quiere decir?



2. ¿Es posible que alguien de veras sea salvo aunque pensemos que está perdido?



3. ¿Cómo definiría usted "la iglesia"?



4. ¿Cómo distinguiría usted entre "iglesia" e "iglesias", tal como se usa en las Escrituras?



5. ¿Es práctico el concepto de "iglesia urbana"?



6. ¿Por qué hay tantas denominaciones?



7. ¿Qué pueden hacer usted y su iglesia para promover la unidad en su comunidad?



8. ¿Es posible para las personas estar unidas en Cristo aunque no se esté de acuerdo en todo punto doctrinal? ¿Cómo determinar qué es esencial y qué no lo es?



9. ¿Puede usted pensar en algo más problemático en la iglesia actual que los desacuerdos entre los cristianos judíos y los cristianos gentiles allá en el primer siglo?



10. ¿Qué tan importante es para nosotros saber quién es salvo y quién no lo es?



Lección seis



¿CUAL ES LA MISION DE LA IGLESIA?



Lo que Jesús principió a hacer en el cuerpo, el cuerpo lo sigue haciendo en él.



Por medio de su cuerpo terrenal, Jesús ministró las necesidades humanas cuando estuvo en la tierra. Ya que la iglesia es su cuerpo, dirigida por el Espíritu Santo, él continúa ministrando nuestras necesidades mediante su cuerpo espiritual que es la iglesia. Así que, lo que Cristo empezó a hacer en su cuerpo, éste continúa haciéndolo en él.



Simón Pedro describió a Jesús como un hombre ungido con el Espíritu Santo y con poder, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo (Hechos 10:38). ¡Qué hermoso! ¡Cuán sencillo! ¡Jesús anduvo haciendo bienes! Cuando veía una necesidad, la suplía. Si la gente tenía hambre, la alimentaba. Si estaba enferma, la sanaba. Si estaba confundida le daba dirección. Todo lo hacía con seguridad y confianza sorprendente.



En cambio, los judíos nunca estuvieron plenamente seguros de un curso de acción válido. Por esta razón vivieron en constante duda acerca de sus conductas, preguntándose profundamente respecto a la rectitud de sus acciones. Como dijo San Ignacio de Antioquía, "para el amor no hay preguntas y sin él no hay respuestas".



El éxodo al valle escondido.



Selecciones del Reader's Digest ha publicado un excelente libro titulado El éxodo al valle escondido por Eugene Morse. Tal libro no es sino un emocionante capítulo en la vida de una familia misionera en el Oriente por más de medio siglo. Ha sido, para mí, una gran fortuna conocer e interrogar en detalle a varios miembros de ella. La esencia de sus ministerios ha sido similar a la de Cristo. Han hecho bienes. Han suplido necesidades humanas sin remordimientos de haber violado alguna vez la voluntad de Dios.



La mayor necesidad individual es entablar una relación personal con Jesús. De esa manera, dicha familia ha predicado el evangelio, con toda su pureza, guiando a la gente a aceptar a Cristo. Pero las tribus con las que ellos trabajan también tienen muchas otras necesidades. Necesitaban ayuda en capacitación sobre agricultura, administración y educación. No sólo eran analfabetos, sino que muchas tribus tampoco tenían idioma escrito. Los que son miembros del cuerpo de Cristo, y son motivados por su Espíritu, harán por la gente lo que Jesús hizo. Así ellos han trabajado diligentemente en suplir las necesidades humanas.



La mencionada familia ha logrado el lenguaje escrito y ha traducido la palabra de Dios a las lenguas vernáculas de esa gente. Los han urbanizado y han construido escuelas. En estas áreas primitivas, esta familia ha tenido que fabricar sus propios "gises y pizarrones", al igual que sus medicamentos y hasta su pólvora. A través de los años, en servicio a Jesús, ellos han servido como médicos, enfermeras, profesores, laboratoristas, contadores, campesinos y en otras numerosas áreas. En suma, casi no hay área de la vida en la que el Espíritu de Jesús no los haya usado allí. El gran amor de ellos por las necesidades de la gente no les dejó alternativa.



Los que se acercan de manera legalista al trabajo de Jesús, tendrían serias dificultades con la iglesia involucrada en la "educación, la agricultura o la medicina". Gritarían, "¡eso no es trabajo de la iglesia!" Sería menos fatigoso "pasar de largo" y dejar que un solitario samaritano trate con el "aspecto social".



¿Un contrato matrimonial cristiano?



El cristianismo es como el matrimonio. De hecho, la unión matrimonial muy bien podría ser la única analogía más comprensible para el hombre sobre nuestra relación con Dios a través de la iglesia. Se supone que del matrimonio debemos aprender la naturaleza de la iglesia, pero no lo hemos hecho. Para ilustrar esto, invirtámoslo y tratemos de escenificar una ceremonia matrimonial tal cual se hace con la iglesia.



Debemos empezar por el "contrato". Esto siempre les da a los legalistas un sentido de seguridad. Sin embargo, el solo contrato en sí no es suficiente, así que le agregamos unos guardias de seguridad y un sistema para hacer que se cumpla. Finalmente el contrato queda así:



Yo, ------------------------------, (primera parte actuante) te tomo a ti, en matrimonio, ------------------------------ (segunda parte actuante) como mi legítima esposa.



Condiciones:

A) En este acto el esposo ------------------------------ (primera parte actuante) se compromete a trabajar, por lo menos, cuarenta horas a la semana en un trabajo bien remunerado; mínimo, cincuenta semanas al año. Los pagos por dicho trabajo deben ponerse en manos de un comité para su administración. Este comité estará integrado por el esposo, la esposa y cuatro miembros más (dos por cada una de las partes). Tal comité de finanzas debe reunirse, por lo menos, doce veces al año; no se decidirá nada si no hay quórum, y los cheques deben llevar dos firmas.



B) La primera de las partes también se compromete a besar a la segunda parte, por lo menos, dos veces al día (lunes a viernes). Una será antes de irse al trabajo y la otra al regresar a casa. El beso se considerará opcional en emergencias o visitas sorpresivas. La primera parte también accede a que sea la segunda parte, su mamá y un médico competente quienes se encarguen de todo lo relacionado con el deber conyugal íntimo. (El término del perito competente será definido cada dos años por un comité formado por el esposo, la esposa, dos familiares políticos y un ministro).



C) Si hay niños, la primera parte también queda de acuerdo que invertirá en ellos entre el 15 y el 33.3% de sus ingresos anuales. Ese dinero será dividido proporcionalmente entre los niños según sus edades. (No habrá ninguna discriminación en sexo, estatura, color del cabello, ojos o piel).



D) Debido a las muchas tentaciones a la inmoralidad, el esposo se compromete a leer revistas, libros y periódicos y ver aquellos programas de televisión y películas aprobados sólo por el comité integrado por la esposa, la suegra y dos partes más, etc., etc., etc.



¡Basta ya de trivialidades! Muy bien sabemos que ningún matrimonio puede sobrevivir con tal legalismo, pero, ¿qué en cuanto a la iglesia? Nuestro acercamiento legalista literalmente ha provocado más preguntas que respuestas. Nos ha enlodado en un atolladero de tecnicismos que ha apagado al Espíritu y ha maniatado el cuerpo de Cristo. Se podrían escribir miles de normas más sobre el matrimonio y nunca llegar a tener un hogar cristiano. Podría llenarse una biblioteca de procedimientos legales, en cuanto a la familia cristiana, sin llegar a tratar cada circunstancia que pudiese surgir. El hogar no está formado sobre leyes sino en el amor y, gracias a Dios, Jesús nos ha dado la misma bienaventurada relación con la iglesia.





Regresando a la pregunta.

Insistimos, ¿cuál es la verdadera misión de la iglesia? El amor nos provee la libertad de hacer todo lo que creemos que Cristo haría en circunstancias similares. Ya que nuestra formación, nivel de educación y nuestra comprensión son diferentes, siempre analizaremos "lo que Cristo haría" desde perspectivas distintas. Así ocurre. Puesto que cada miembro tiene una función o papel diferente qué desempeñar, es urgente que veamos las cosas desde diversos ángulos. El cuerpo no consta sólo de un miembro sino de muchos y cada uno es indispensable por su función, sin importar su insignificancia o su diferencia.



En una orquesta, cada músico puede tocar distintos instrumentos en diferentes notas, y, todavía así, hay armonía. Así es la armonía y la unidad que tenemos en el cuerpo de Cristo. Unidad en la diversidad, porque todos respondemos al mismo Señor.



Una vez alejado del amor, e intentar dirigir el cuerpo de Cristo mediante el legalismo, uno se encuentra atollado en la controversia. Recuerde que el pacto legalista lo representa Ismael. Fue un nómada que siempre estuvo en aprietos.



Permítame mostrarle estos apuros mediante un solo pasaje. Por favor recuerde que esta serie de disputas puede repetirse en un sinnúmero de preguntas relacionadas con la tarea de la iglesia. La Escritura dice: La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo (Santiago 1:27).



Para simplificar las cosas, hasta donde sea posible, sólo nos concentraremos en tres aspectos de una frase de este versículo.



1. ¿Qué significa visitar?

2. ¿Qué se quiere decir con huérfanos y viudas?

3. ¿Qué se quiere dar a entender con "sus tribulaciones"?



Quiero advertirle que nos adentramos en una aventura interminable. Podremos quedar nosotros satisfechos, y tal vez convenzamos a muchos, pero ninguno tendrá la última palabra al respecto aunque pasemos toda la vida investigando.



¿Qué significa visitar?



Los que estudian griego se darán cuenta que "visitar" viene de "episkeptomai". Esta palabra es parecida a "episcopal" y, por lo tanto, se relaciona con la "vigilancia" que los pastores o ancianos deben prestar al rebaño de Dios (Hechos 20:28). (Discúlpeme por explicar entre paréntesis que muchos, y tal vez la mayoría de la gente, no sabe que el Nuevo Testamento fue escrito en griego y no les preocupa).



Supondré, con optimismo, que todos estarán de acuerdo en interpretar que la palabra "visita" significa algo más que un simple "hola", de pasadita. También presumo que todos vemos la necesidad y estamos de acuerdo en la sabiduría de una vigilancia sistemática y consistente. En consecuencia, las preguntas son: ¿cómo? y ¿hasta qué punto?



Algunos argumentan que la mejor forma de atender a la gente es albergándolos en casa, es decir, suplirles personalmente sus necesidades. Estos insistirían que las instituciones de benevolencia privan al individuo de sus derechos y privilegios de practicar la religión pura.



Otros dicen que aunque este sea lo ideal, no vivimos en un mundo ideal. Por lo que es mejor que tengamos instituciones que hagan ese trabajo en vez de no tener absolutamente nada de ese tipo de ministerio.



Tal vez alguien se sienta dirigido por Dios a ayudar a un huérfano y a una viuda y luego amablemente cerrarle la puerta a todos los demás. Al hacerlo así, tal vez espere en oración, "forzar" a otros a ayudar a los necesitados. Otro puede seguir recibiendo huérfanos y viudas hasta tener que construir una casa más grande y pedir ayuda a los amigos..., surgiendo así una institución.



Ambos pueden estar respondiendo en perfecta armonía con la dirección de Dios en sus vidas, pero uno de ellos debe sentirse mal por dividir a la hermandad debido a sus convicciones, demostrando que no tiene al Espíritu (Judas 19).



Aunque parezca increíble, se han escrito libros y se han sostenido polémicas interminables respecto a esta pregunta. Surgen infinidad de preguntas prácticas cuando se empieza a ayudar a los necesitados. Aparte de los aspectos espirituales en sus vidas, pueden necesitar alimento, educación, atención médica, disciplina, vestido, albergue, etc., etc., etc., sin mencionar el compañerismo y el afecto.



Sin embargo, dejemos que otros sean quienes escriban esos volúmenes y nosotros prosigamos a la segunda pregunta.



¿Quiénes son los huérfanos y las viudas?



En cierta ocasión, mientras compartía yo una enseñanza sobre este versículo, un hermano dijo: "pero no tenemos viudas en nuestra congregación". Creo que no había captado el mensaje. Suponga usted que encuentra a una mujer muriéndose de hambre en la calle de una gran ciudad. Al investigar, descubre que no es cristiana y que tiene esposo. ¿Queda exento usted de mostrarle misericordia y de brindarle ayuda? ¡Creo que no! Al contrario, creo que Santiago menciona a los huérfanos y a las viudas sólo para señalar a la gente necesitada. Los tiempos han cambiado. Los orfanatos están llenos de niños que no son huérfanos. Las viudas en los tiempos de Cristo eran símbolo de desamparo. (En la mayoría de los países todavía lo son). No tenían trabajo ni forma de sobrevivencia. Hoy, existen viudas con muchas riquezas.



Nuevamente, desde el punto de vista legalista, estamos atrapados en el torbellino de la gran controversia. ¿Se refirió Santiago estrictamente a huérfanos y viudas o a cualquier necesitado? ¿Incluyó también a los incrédulos? Si usted contesta que sólo se refería a cristianos, ¿cómo define ese término? Por ejemplo, ¿qué hay con la gente necesitada en las distintas denominaciones? Muchos se excusarían con: el término "vigilancia" implica la voluntad de ser "vigilado". Otros afirmarían: "No, los más necesitados niegan sus necesidades pero, a pesar de eso, Jesús quiere que les ayudemos".



Observe de nuevo que el legalismo nos acorrala en la confusión mientras que el amor provee dirección y seguridad.



¿Qué se quiere dar a entender con "tribulaciones"?



La palabra griega para "tribulación" es Thlibo. Es interesante observar que ésta se usa para describir el camino de los redimidos en Mateo 7:14. Significa "estrecho" o "angosto". Se refiere a la tribulación que se experimenta por las presiones de la vida. El contexto del sermón del monte me lleva a creer que la regla de oro de Mateo 7:12, la "puerta estrecha" y el "camino angosto" de Mateo 7:13-14 son uno mismo. Cuando amamos a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos compartimos sus tribulaciones como si fuesen nuestras.



¿Qué es una genuina tribulación que amerite la preocupación, la ayuda y la oración de los cristianos? ¿Quién decidirá entre las penas, el dolor y la pobreza? La verdad de todo esto es que cada quien debe trazar sus límites diariamente. Nuestros actos no se restringen por algún concilio religioso o mesa directiva, sino por nuestros principios. Debemos amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Cualquier otro criterio hará que pongamos cargas a los demás, que ni siquiera nos atreveríamos a tocar.



El sacerdote y el levita vieron a un hombre necesitado y pasaron de largo (Lucas 10:25-37). Nunca sabremos qué fue lo que los motivó a actuar así, pero estamos seguros que todo camino del hombre es recto en su propia opinión (Proverbios 21:2). Cualquier pauta que estos religiosos hayan empleado les parecía adecuada. El camino de los legalistas es "amplio". Nos permite razonar sobre cualquier compromiso personal. ¿Qué tan pobre se debe ser? ¿Cuán hambriento se debe estar? ¿Qué tan desarropado es estar desnudo? Nuestra habilidad nos permite escapar impunes hasta que nos encontramos con la regla de oro. Hasta entonces, nos encontraremos ayudando como el buen samaritano. Cuando somos atribulados, estamos mejor capacitados para identificarnos con los que sufren.



Recuerde que el amor no obra mal a nadie, de manera que, el amor es el cumplimiento de la ley. Cuando amemos a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos operaremos trascendiendo definiciones legales y órdenes judiciales. Tal amor mostrará al mundo que pertenecemos a Jesús.



En esto conocerán todos que somos sus discípulos, si nos amamos unos a otros.



Preguntas para reflexionar-Lección seis.



1. ¿Cómo podemos saber qué haría Jesús en determinada situación?



2. ¿Se gobiernan los misioneros por criterios distintos a los de los demás cristianos?



3. ¿Qué es un misionero?



4. Enliste en qué se parece el cristianismo al matrimonio.



5. ¿Existe alguna relación entre la desintegración familiar y los problemas en la iglesia?



6. ¿En qué se diferencia la misión de la iglesia y la del individuo?



7. ¿En qué puede estar equivocada una persona sin perder la salvación?



8. ¿Por qué se dice que los divisionistas no tienen el Espíritu (Judas 19)?



9. ¿Quién es nuestro prójimo?



10. ¿Qué tan serio debe ser el problema de alguien para que acudamos a ayudarle?



Lección siete



¿COMO DEBE ORGANIZARSE LA IGLESIA?



¡Tradiciones! ¡Nosotras que estamos a punto de morir os saludamos!



En lecciones anteriores hemos intentado mostrar la falla legalista tanto de la definición de la iglesia como de la descripción de sus responsabilidades. En ésta, abordaremos su organización tomando en cuenta la misma perspectiva. Nuestro uso del término "iglesia" será lo más general posible. Si sólo haya dos o tres de ustedes reunidos en el nombre del Señor serán considerados como iglesia. No preguntaremos si tienen ancianos, diáconos o si están registrados ante las autoridades federales. Por otro lado, tal vez sea usted miembro de alguna denominación mucho más grande que una iglesia urbana. Nuevamente, no juzgaremos su posición ante Dios. Más bien, haremos un llamado al amor y al sentido común para sobreponernos a las tradiciones, sin importar las circunstancias en las que nos encontremos.



La vestimenta nueva del emperador.



Hans Christian Anderson ha aportado al mundo muchos cuentos y fábulas populares con implicaciones muy profundas. Una de esas historias trata de un rey excéntrico que estaba obsesionado por la ropa. Su deseo desmedido por lo novedoso lo hizo presa fácil de dos estafadores. Ellos se las daban de tejedores y hacían alarde de habilidad en confeccionar prendas milagrosas. El milagro de la prenda consistía en que se haría ivisible ante todos los que fuesen ineptos e inútiles. De ese modo, al vestirse el emperador con tal indumentaria, inmediatamente determinaría quienes eran aptos para estar en su reino.



El tonto gobernante dio una fuerte suma de dinero a esos estafadores y estos empezaron su fingido proyecto en un telar vacío. A menudo les enviaba el emperador uno de sus oficiales para verificar el progreso de la obra. Todos quedaban completamente sorprendidos al no ver nada, pero temían comunicar la verdad. Si alguien admitía que no había visto nada temía que los demás lo catalogasen de incompetente. Los astutos malhechores describían así con gran detalle, a cada amedrentado "observador", el progreso del traje imaginario para que cada uno lo reportase igual al emperador.



Finalmente, vino personalmente el vurlado emperador para ver su costosa y elegante vestimenta. También él era demasiado orgulloso como para decir la verdad. Y así en un día especial se despojó de sus verdaderas ropas y se puso el atuendo imaginario para desfilar por su pueblo.



Todos lo vieron desnudo pero no se atrevieron a decirlo. Cada quien suponía que una declaración así sería admitir su propia ineptitud. Por fin gritó un niñito: "¡pero si no lleva puesto nada!" Las implicaciones iniciales de esta valiente afirmación hicieron que la gente mostrase simpatía y compasión por la pobre e inocente criatura, carente de entendimiento. Sin embargo, entre más lo meditaban más razonable parecía. Tanto el emperador como los demás se dieron cuenta muy pronto que él estaba desnudo.



Lo más triste de esta historia es que, aún reconociéndolo, el emperador se negó a ocultarse de vergüenza. Más bien se irguió orgulloso y continuó la marcha.



La aplicación de esta parábola al cristianismo es dolorosamente obvia. Muchos hemos visto la desnudez de la iglesia institucional y no nos hemos atrevido a admitirlo, mucho menos a afirmarlo (Apocalipsis 3:13-19). Damos por sentado que tal admisión nos tacharía de irreligiosos e ineptos. De la misma forma, hemos bajado la vista y hemos amarrado nuestras lenguas, mientras la iglesia desfila desnuda.



La manera de funcionar de las múltiples tradiciones es, frecuentemente, tan loca y anbsurda que me lleva a creer que la mera existencia de la iglesia en nuestros días es un fuerte testimonio de su origen divino. Me es difícil ver cómo otra cosa hubiese sobrevivido a los atroces e irracionales procesos que han llegado a convertirse en sagrados y partes importantes de nuestras más santas tradiciones.



El rancho escritural.



Lo que estoy diciendo, tal vez pueda ilustrarlo mejor con una breve referencia a la sátira, El rancho escritural, que no se publicó.



Es la historia de un hombre llamado Frederick Randolf Perch que heredó 65 hectáreas de terreno fértil. Estando recién convertido al cristianismo decidió operar un rancho manejándolo "escrituralmente".

Con la ayuda de un miembro del consejo de su congregación, escogió a siete miembros para que administrasen su rancho. Ninguno era campesino ni tenía idea de cómo se administra un rancho. Algunos estaban tan desinteresados que se les tuvo que animar a servir. Sin embargo, todos habían crecido o en un rancho o cerca de él, por lo que, se sentían capaces de poder conducir este experimento.



Lo primero que hicieron fue contratar a un campesino. Encontraron a un recién egresado de una escuela de agronomía que tampoco estaba seguro cómo funcionaba una granja. Pero tenía muchas ideas y deseos de trabajar. Así que, después de probar que sabía arar, se le asignó un salario anual y se mudó con su familia a una vieja casa del rancho.



El joven había sido instruido a hacer reportes regulares del trabajo hecho y de los planes de acción. No debía hacer nada sin la aprobación del consejo. Rápidamente surgieron algunos problemas. Siete jefes y un indio siempre suscita problemas. Toda sugerencia era rechazada o se colocaba en un tablero y otra hoja venía a ocupar su lugar constantemente. Esto era apenas el principio de los lamentos.



¡Siguieron los comités! Hubo un comité de desmonte y siembra, del tractor, de la cosecha, etc., etc., etc. Todos los reportes y recomendaciones de los comités se canalizaban a través del consejo, como en las iglesias de Estados Unidos. Todo lo que el consejo no hubiese oído previamente o que costase algo, era rechazado, como en muchas congregaciones. Así que no hubo buena semilla, herbicidas, fertilizantes y, naturalmente, no hubo cosecha.



Para cuando se tomaban las decisiones ya era demasiado tarde para sembrar y cultivar, y las cosechas no se recogían sino hasta en febrero.



El mal genio salió a relucir a raíz de las maratónicas juntas y las sesiones especiales. Y cuando se dieron cuenta que operaban en números rojos, decidieron buscar a otro ranchero.



Prudentes como serpientes.



Es sorprendente que la Biblia no nos especifica cómo llevar a cabo el trabajo de Cristo. Al parecer, se nos da toda la libertad de ser creativos.



En una ocasión Jesús envió a sus discípulos sin oro, plata o cobre en sus cintos o bolsillos. No debían llevar alforjas para guardar sus provisiones, túnicas u otro par de zapatos y debían sobrevivir como ovejas en medio de lobos (Mateo 10:5-16). Las ovejas en medio de muchos lobos deben mantenerse junto al pastor. Necesitan oir su voz y confiar en su protección divina. Sin embargo, en cierto sentido, la oveja también es responsable de su vida. Jesús dijo: "Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas" (Mateo 10:16). No se les instruyó "cómo" evangelizar y sobrevivir en un territorio hostil, pero se implica que sí debían tener sentido común y ser astutos (Mateo 10:16-23).



La serpiente sobrevive furtivamente. Al no ser veloz y ágil tiene que ser muy astuta. La Escritura se refiere al diablo como serpiente, y por lo regular pensamos muy negativamente en cuanto a ellas, pero hay algo en ellas que los cristianos debemos imitar. Debemos ser prudentes y astutos como ellas, pero evitando su falsedad, manteniéndonos sencillos como palomas.



La estrategia del balón de fútbol.



Selecciones del Reader's Digest de noviembre de 1977 tiene un artículo que trata sobre los soldados muertos en Europa. Una cita quedó grabada en mi mente.



...El primer día de la batalla de Somme, el día 1º de julio de 1916, murieron alrededor de 60,000 británicos. Caminaban en filas por terreno neutral, guiados por un oficial que pateaba una pelota. Murieron y están enterrados igualmente en `impecables' filas.



Aquellos que son historiadores expertos recordarán que la ofensiva alemana más importante fue dirigida en el fuerte francés de Verdún. La batalla comenzó el 21 de febrero de 1916 y continuó por meses. Los alemanes sólo ganaron 6.5 kilómetros pero a un costo muy alto. Los muertos fueron más de un millón.



La batalla de Somme fue planeada como táctica para desviar la presión de Verdún. El ataque fue dirigido por un oficial que pateaba una pelota. 60,000 hombres murieron en tan sólo un día.



Perdóneme si mis comentarios revelan ignorancia respecto a estrategia militar y sobre historia. No sé por qué ese oficial británico pateaba una pelota en un campo que estaba siendo acribillado por ametralladoras; sólo supongo que así era como se rendían honores a la Armada Británica. Supongo también que de la misma absurda manera perdieron la guerra de Independencia. ¿Recuerda la batalla de Banker Hill? Filas enormes de casacas rojas avanzaban sobre un puñado de insurgentes que no debían disparar hasta que viesen lo blanco de los ojos británicos. Parece que la estrategia era abatir a los contrarios por pura fuerza numérica. Con rifles recargables, apenas si dispararían unas cuantas veces antes del combate cuerpo a cuerpo.



Aun así, habría sido mejor que los británicos hubiesen usado uniformes opacos y que se habrían confundido con el terreno en vez del tradicional "rojo" que parecía el ojo de un buey en el centro del objetivo. Si yo tuviese que caminar en "tierra de nadie" con alguien disparándome, preferiría una obertura de Guillermo Tell, en vez del lento y monótono redoblar de los tambores. Sin embargo, las tradiciones dominan la mente del hombre y de alguna forma preferimos morir pateando una pelota de fútbol hacia la ametralladora que romper con las tradiciones y el pasado.



Sentido común.



El hombre de negocios estadunidense existe y sobrevive en una sociedad compleja y de libre competencia. Lucha toda la semana por una operación más barata, fácil, limpia y eficiente. Si contrata a otros, procurará utilizarlos al máximo. Sus ojos están atentos sobre "lo esencial" y sabe que la ruina está sólo en unas cuantas decisiones equivocadas.



Sin embargo, el mismo ejecutivo acude a las juntas de consejo con una mentalidad totalmente diferente. Hombres que gastan millones de pesos antes de las 4:30 de la tarde ahora se reunirán para debatir hasta las 11:15 de la noche sobre un gasto de cincuenta mil pesos del "dinero del Señor". Dirán algunos, "ésta es la manera como lo hemos hecho siempre" y sugerir hacerlo de otro modo es exponerse a ser considerados incompetentes o irreligiosos. Todo sería muy cómico si no fuese tan trágico. El mundo se va al infierno bajo la sombra de los edificios de la iglesia mientras nuestras mentes están atrapadas en una junta de consejo discutiendo algo tan trivial, que el propio conserje podría resolver con sólo pedírselo.



Hace poco hablé con una iglesia muy activa en misiones. Su misionero vivía con una mísera cantidad, pero le confiaban mensualmente más de tres millones de pesos para el trabajo de evangelismo y similares. El dinero del "eslabón de servicio" se usaría como a él le pareciese. El era sabio, competente, honesto y no defraudó la confianza depositada en él. Sin embargo, si ese misionero hubiese regresado a trabajar a los Estados Unidos, rápidamente habría perdido su "eslabón de servicio" y hubiese trabajado en un sistema ridículo de consejos y comités que le habrían asfixiado su creatividad y anulado su eficacia.



La situación se torna tan seria que muchos han "dejado la iglesia" por diversas razones y propósitos y han creado una diversidad de instituciones para hacer el trabajo que no se podía hacer en el tradicionalismo de sus denominaciones.



El modelo bíblico.



Por muchos años trabajé ilusionado de que en la Biblia había un modelo divino que proveía un anteproyecto para la estructura de la iglesia. Un cuidadoso estudio de las Escrituras me ha convencido de que no es así. Existen cinco palabras griegas que se han traducido como "modelo" o que implican eso. Ninguna de ellas se usa en la Biblia para referirse a la estructura gubernamental de la congregación.



Es cierto que la iglesia primitiva continuó estable en la enseñanza de los apóstoles, la comunión unos con otros, el partimiento del pan y en las oraciones, pero los detalles de estos actos no se mencionan.



El hecho de que la iglesia de Jerusalén apartó a siete hombres para servir a las mesas no significa que hayan constituido un "consejo oficial" o de que alguna vez éstos hayan emitido su "voto" para decidir algo. Ya que vivimos en un ambiente predominante de corporaciones, se nos facilita leer en la Biblia nuestra forma de hacer las cosas.



Tal vez una ilustración personal provea discernimiento. Ha sido un privilegio para mí servir como "diácono" en una congregación. A nuestra congregación sólo concurrían de 250 a 300 personas. Durante el año alguien acudía a nosotros en busca de ayuda financiera o material. Si la necesidad era urgente, se convocaba a junta; de otra forma, el problema se discutiría en nuestra reunión mensual. De cualquier manera, el caso se plantearía y cada miembro del consejo emitiría su voto aprobando o desaprobando si la persona "merecía" o no el dinero del Señor. En la actualidad tal congregación tiene diecisiete diáconos.



En contraste, la iglesia de Jerusalén tenía miles de miembros. Algunos han estimado que para cuando se nombraron a los siete que atenderían a las mesas, ésta ya rebasaba los 20,000 miembros. Sólo la cantidad de gente necesitada habría imposibilitado nuestro sistema. Nuestra pequeña congregación nunca se encargó de más de doce casos de benevolencia al año, pero los de Jerusalén debieron haber tratado miles diariamente. No pudieron darse el lujo de conducir juntas maratónicas por un pequeño gasto de veinte mil pesos. Tan riesgoso como parezca, pero debió habérseles confiado enormes sumas de dinero a estos siete servidores. La magnitud de su responsabilidad hacía forzoso que tuviesen gran libertad de acción. Tal vez emplearon docenas de personas para que les ayudasen en el trabajo. Siete médicos o plomeros podrían operar indefinidamente desde la misma oficina y nunca emitir sus votos; así pudieron haber actuado estos siete servidores.



Permítame darle otro ejemplo. Una iglesia decidió que, para que la gente cooperase en el trabajo del Señor, juntaría en un solo grupo a ancianos, diáconos y todos aquellos que quisiesen participar en un comité directivo. Por tres años el referido comité directivo discutió los pros y contras de que la iglesia comprase su propia podadora. Finalmente se decidió comprarla, pero como se trataba de un desembolso de más de un millón y medio de pesos, se debía convocar a toda la iglesia para someterlo a votación. Se hicieron todos los arreglos y el voto aprobatorio llegó. En la siguiente junta el comité directivo dio marcha atrás a estos planes. Se decidió seguir empleando a alguien que hiciese el trabajo en vez de adquirir esa podadora. Recuerdo que este comité lo integraban los ancianos, los diáconos y los miembros interesados. Las mentes más inteligentes de la iglesia estaban atrapadas en interminables horas de trivialidades. Si a cada miembro del comité se le hubiese pagado el salario mínimo, por su tiempo en tales reuniones, hubiesen podido comprar dos podadoras y todavía les hubiese sobrado dinero. La ironía de esta situación radica en que eran ejecutivos bien pagados los que acudían a estas juntas. Eran hombres tan honestos y capaces que sus patrones les confiaban billones de pesos. En cambio, la iglesia no confiaba en nadie. Añadimos más normas, agrandamos nuestros comités, multiplicamos nuestras guardias hasta que los soldados de la cruz de nuestra generación parecen cazadores atrapando conejos dentro de un tanque. Hemos pensado, soñado, planeado poco y hemos pezcado cerca de la playa.



¿Cómo debe organizarse la iglesia? ¿Nos lo detallan las Escrituras? Debemos recordar que la iglesia es el cuerpo cuya cabeza es Cristo. Debemos permanecer sensibles a su palabra y a su voluntad, pero cierto es que hay lugar para el sentido común en cuanto a cosas no expresas en la Biblia. No estamos obligados a empantanarnos en los siglos de tradiciones denominacionales. Ha llegado el tiempo de abrir las ventanas y permitir que entre la luz divina y el aire fresco.



Si bien, la marca distintiva de la iglesia novotestamentaria no fue tener estudios bíblicos semanales o ancianos y diáconos bien preparados; pero ¿por qué mandó llamar Pablo a los ancianos de la iglesia de Efeso y no a toda la iglesia (Hechos 20:13-32)? ¿Es el plan de Dios o somos nosotros los humanos los que hemos fallado? El hecho de que fallemos los humanos, ¿tildaremos de inadecuado o de obsoleto el plan instituido por el Señor (Efesios 4:11-16; I Timoteo 3:1-15)? Es cierto que la sinagoga judía sí tenía ancianos, y algunos dicen que hasta diáconos, pero le faltaba algo. La marca distintiva del cristiano es el amor. Según se aprecia de la evidencia que tenemos, es el amor el único "modelo" divino que pudo imponerse sin violencia en cada reunión de cristianos del primer siglo.



En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.



Preguntas para reflexionar-Lección siete.



1. ¿Cuál es la diferencia entre una organización y un organismo?



2. ¿Es incorrecto criticar a la iglesia siendo ella la esposa de Cristo?



3. ¿Existe en la Biblia alguna evidencia donde los ancianos y/o diáconos se reuniesen para someter algo a votación?



4. ¿Es eficiente o no un comité?



5. ¿Le gustaría que su negocio u hogar se manejase tal cual se hace con la iglesia?



6. ¿Por qué es tan difícil hacer cambios en la iglesia actual?



7. ¿Cómo podemos impedir una campaña de sentido común al hacernos irrespetuosos de la autoridad de Dios?



8. ¿Debe, forzosamente, tener ancianos y diáconos una iglesia para que sea considerada como tal?



9. Mientras Pablo estaba vivo visitó muchas congregaciones y dirigió la vida de muchos servidores cristianos como Timoteo, Tito, Aquila y Priscila. ¿Hizo esto alguien más después de su muerte?



10. ¿Cómo determina su congregación quién es fiel a Jesús?



Lección ocho



¿QUE PUEDE POSEER LA IGLESIA?



Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad (Hechos 4:34-35).



En cada época la iglesia ha tenido la responsabilidad y el acceso a una gran riqueza. La de Jerusalén no quedó exenta. La idea de que la gente vendiese sus casas y propiedades y diese el dinero a la iglesia nos deja estupefactos. Esto nos conduce a la pregunta, ¿en qué puede gastar la iglesia este dinero?



Arriesgándome a ser redundante permítame recordarle que éste es un libro sobre el amor. Tratamos de probar que un acercamiento legalista al cristianismo es totalmente insuficiente hasta para intentar contestar las preguntas más elementales relacionadas con el funcionamiento de la asamblea cristiana. Tampoco esta pregunta es la excepción.



La situación en Jerusalén era muy simple. Miles de peregrinos se habían congregado en esa santa ciudad para celebrar la pascua. Se habían quedado al pentecostés y se convirtieron a Cristo. La sobrepoblación de la ciudad imposibilitaba que hallasen trabajo y ya habían gastado el dinero para regresarse. El extraordinario "compañerismo" o "koinonía" que se mostraban unos a otros en la iglesia en Jerusalén se ejemplifica por su tremenda generosidad y amor. ¿Puede imaginarse qué pasaría en su comunidad si la iglesia se conociese por esta clase de amor? En verdad que el compañerismo de Jerusalén era como una ciudad sobre un monte que no se podía esconder.



La conducta de la iglesia en Jerusalén estaba gobernada por "necesidades" y no por "reglas". Ello los inducía apremiantemente a proveer alimentos, ropa, albergue, medicamentos, descanso, consejería y muchas otras necesidades que rodeaban a la comunidad cristiana. Mujeres, tales como Dorcas, pudieron haber necesitado agujas, hilo y mucho material para hacer ropa para los necesitados. Tal vez se requirió más material para lavar la ropa que se había donado a los pobres.



El ministrar las necesidades de miles de hambrientos puede significar una tarea enorme. No se nos dice exactamente en qué forma se les alimentaba, pero otra vez, no es descabellado pensar que por lo menos se necesitaba equipo para preparar, servir y entregar el alimento requerido. Los detalles técnicos en cuanto a quién "perteneciese" el equipo era irrelevante. Lo importante eran las necesidades de la gente.



Una razón por qué tenemos tantas disputas en cuanto a qué puede o no puede poseer la iglesia es porque hemos malinterpretado la naturaleza elemental del cristianismo. No es un sistema basado en leyes, sino en el amor y la libertad (Santiago 1:25; 2:8-16). Cada declaración o concepto legal necesita interpretarse. Hasta un simple y breve código de conducta como los diez mandamientos había enfrascado a los judíos en arrebatos de controversia. La ley fue un "ayo" para conducirnos a Cristo. Fue para enseñarnos, entre otras cosas, la total futilidad de tratar de solucionar nuestras necesidades cotidianas mediante el legalismo.



Desde el punto de vista legalista, la situación simple en Jerusalén de repente se torna tremendamente compleja. Los que están en contra de que la iglesia se convierta en un "restaurante" o en una "mercería" tratarán de probar que ella sólo debe recibir y distribuir "el dinero". Afirman que éste puede darse a los pobres y necesitados para que ellos sean quienes compren sus provisiones. Ello liberaría a la iglesia de sus múltiples problemas y dificultades tocante a tratar con alimentos y vestido. Pero, ¿qué es el dinero? Muchas sociedades primitivas han existido sin usarlo; más bien viven del trueque, intercambiando cerdos y gallinas por granos y vestido. ¿Qué darían ellos a la iglesia y qué haría ésta con lo recibido? Puede haberse dado el caso de que en Jerusalén no hayan tenido dinero, pero que sí dieron comida, cereales o cualquier otra cosa que aliviase el sufrimiento de la gente.



La pregunta en cuanto a qué puede o no poseer la iglesia, no es tan importante como qué es lo que hace con lo que tiene. Si la iglesia en Estados Unidos usa su privilegio de la exención de impuestos para competir ventajosamente con las organizaciones propiamente registradas, estaría totalmente en contra del principio del amor. Debemos amar a los demás como queremos ser amados nosotros. Haremos con los demás como queremos que se nos trate. De igual forma, no es de cristianos ver sufrir y morir a otros sin hacer nada sólo por temor a un tecnicismo legal.



En el campo misionero.

El legalismo es invariablemente inconsistente. Nos hace actuar con dos normas de conducta. El legalista pondrá cargas sobre otros que él ni siquiera con la punta de su dedo las tocará. Todo parece perfectamente lógico por estar envuelto en su propia invención. Recuerde, todo camino del hombre es recto en su propia opinión (Proverbios 21:2).



La persona que me bautizó en Cristo, lamentaba el hecho de que su congregación enviase dinero a Africa para que se evangelizase allí, pero en Estados Unidos nadie invitaba a los de color a sus reuniones. Nos enorgullecemos cuando nuestros misioneros construyen hospitales o escuelas, pero discutimos hasta la media noche que nuestra iglesia no tiene por qué involucrarse en esas actividades. Recientemente oí que tres iglesias estadunidenses rechazaron administrar un hospital precisamente por tal motivo. Esperamos que la iglesia alimente y vista a medio mundo pero rehusamos hacerlo aquí en casa. ¿Cuántas iglesias conoce usted en su comunidad con programas para satisfacer las necesidades físicas y sociales? Sé de unos misioneros que pusieron una librería en el extranjero. Esta llegó a ser autosuficiente y ahora reparte literatura religiosa a miles de personas. Una iglesia que ayudaba económicamente a dichos misioneros se negó a administrar una librería en su comunidad. Nuestras inconsistencias son innumerables. Algunas valientes congregaciones han empezado a romper el molde tradicional, pero están siendo enormemente criticadas.



Es muy cierto que los Estados Unidos es un campo misionero. Está lleno de violencia y crimen. Los hogares se están corrompiendo y los hijos se están decepcionando. Tal vez sea tiempo ya de emplear el mismo fervor evangelístico y esa preocupación humanitaria que esperamos cumplan los misioneros en el extranjero.



Es irónico, y casi indescriptible, que lo único que la comunidad cristiana tradicional siente seguro poseer es la mala inversión del dinero del Señor. No estamos seguros en poder administrar una cafetería, un hospital, un orfanato, un asilo de ancianos, un gimnasio o cualquier otra cosa...pero sí consideramos que debemos tener un edificio donde congregarnos. Podemos invertir quinientos millones de pesos en un lujoso "santuario" donde alabemos a Cristo Jesús y ningún colega lo desaprobaría. La mayoría lo vería con envidia y admiración...aunque pruebe ser el arma más débil en el arsenal cristiano. Tal vez usemos el local menos de cinco horas a la semana. Tal vez sea la mayor parte de nuestro presupuesto. La administración de tal edificio tal vez pruebe ser la función primordial de nuestra existencia corporativa.

Con todo respeto puedo recordarle que la historia considera a la Edad Media como la época en que las construcciones fueron más importantes que la gente. A raíz de las Cruzadas, la iglesia católica romana poseyó la tercera parte de las propiedades en Europa. El sistema feudal dejó sumidas en la vil pobreza y la extrema necesidad a grandes segmentos de la sociedad. Mientras tanto, la iglesia católica romana se preocupó más por las catedrales bien ornamentadas y los lujosos candelabros colgantes que de las necesidades de la gente. Fue en este tiempo cuando Julio II demolió la basílica de San Pedro y decidió reedificarla a tal proporción que todos los impuestos del imperio romano no serían suficientes para pagar su construcción. En este momento coyuntural de la historia, Tetzel viajó por Europa vendiendo indulgencias. Se prometía a las ignorantes y supersticiosas multitudes el perdón de sus pecados en el instante mismo que sonase su dinero en los cofres. Fue este blasfemo engaño el que motivó a Martín Lutero a escribir sus noventa y cinco tesis y pegarlas en la puerta del castillo en Wittenberg.



Una lección de Hetty Green.



Harriet Green tiene la dudosa distinción de habérsele incluído en el libro de récords mundiales Guinnes por haber sido la "miserable más grande del mundo". Tenía trescientos billones de pesos en el banco, pero no tuvo lo suficiente para llevar a su propio hijo al médico. Se tardó tanto que tuvieron que amputarle una pierna.



La fortuna familiar la narra Arthur H. Lewis en su excelente libro The Day They Shook the Plum Tree (El día que sacudieron el ciruelo). La historia empieza en Plymouth, Massachusetts en 1624, con la compra de una vaca negra. La ahorradora y prolífera familia, en pocas generaciones, había multiplicado su inversión inicial a una fortuna de dieciocho billones de pesos. Hetty Green fue quien heredó este dinero en 1865, llegando a amasar trescientos billones.



Hetty murió en 1916. En ese entonces tal vez era la mujer más rica y más detestable del mundo. Dejó billones de pesos a sus dos hijos.



Su hijo Ned, con una sola pierna, llegó a ser hombre de mundo. Gastaba anualmente alrededor de nueve billones de pesos en yates, impuestos, cinturones de castidad tachonados de diamantes, pornografía y prostitutas adolescentes, cultivo de orquídeas y en la política texana.



Su hija Sylvia, fue una irrazonable ermitaña que guardó noventa y tres billones de pesos en el banco sin ganar intereses. Dan Chicko, su jardinero, trabajó treinta años con ella. Sylvia le dirigió la palabra solamente dos veces en todo ese tiempo. Una para decirle que se le reduciría su sueldo por haber llegado tarde a su trabajo y la otra para decirle que mantuviese alejada la hija de él de las propiedades de la acaudalada mujer...a ella no le gustaban los niños.



Ya murieron todos. El ciruelo ha sido sacudido. Casi sin excepción, el dinero al que esa familia estuvo esclavizada terminó donde menos se le necesitaba y donde no haría ningún bien.



La iglesia debería aprender esta lección de Hetty Green. "Lo estrictamente esencial" en nuestras relaciones con la deidad, no depende de cuantos edificios construyamos o cuanto dinero acumulemos, sino de la cantidad de gente que ayudemos. Jesús valoró la gente y usó las cosas, pero nosotros, muy a menudo valoramos las cosas y usamos a la gente.



La iglesia de Cristo nació en un mundo que se deleitaba en la arquitectura religiosa. El templo judío lo empezó a construir Herodes en el año 19 antes de Cristo y no fue terminado sino hasta el 64 después de Cristo. Fue el templo más vistoso jamás nunca erigido a Jehová. En otras ciudades como Baalbek, Efeso y Corinto había templos a dioses paganos. Pero la iglesia primitiva jamás construyó alguno. La iglesia misma era el templo de Dios y Jesús fundó un santuario en el corazón de cada creyente (Hebreos 8:2, 8-12). El dinero que invertían iba directamente a suplir las necesidades humanas y a aligerar el sufrimiento.



Hetty Green nunca aportó ningún centavo para alguna causa humanitaria. Un periódico lo declaró y fue amenazado por encolerizados miembros de la familia. El diario no se retractó sino que hizo una invitación a quienes hubiesen sido ayudados por Hetty Green para que se identificasen. ¡Nadie lo hizo!



Al final de los siglos, quizá el compasivo Cristo escriba "¡Icabod!" (I Samuel 4:21) sobre nuestras inversiones, de las que estamos orgullosos y, decir "... porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis" (Mateo 25:42-43).



El evangelio social.

Hace una generación que los "liberales" abandonaron la doctrina de la redención y la conversión bíblica por el humanismo. No les importaba qué le pasase al hombre una vez muerto, sólo les preocupaba el "presente". Tal extremo traiciona a Cristo y niega muchas de sus enseñanzas. Ahora vemos a muchas congregaciones "conservadoras" en el otro extremo. Les predicamos a los hambrientos, entonamos himnos a los que están desnudos pasando frío, repartimos volantes y folletos a los enfermos y oramos por los forasteros. ¿De qué sirve si no les damos las cosas que el cuerpo necesita (Santiago 2:14-16)? También esto puede estar traicionando a Cristo y ser una negación de muchas de sus enseñanzas.



La iglesia es el cuerpo de Cristo y lo que Jesús inició en el cuerpo, el cuerpo continúa haciéndolo en él. Los que tienen su Espíritu siempre mostrarán compasión en cualquier necesidad y se esforzarán en hacer lo que Jesús hubiese hecho. Probablemente deberíamos depurar nuestro vocabulario de tales términos como "liberal", "conservador", etc., porque es más fácil detestar a una etiqueta que a una persona. Una vez que etiquetamos a alguien lo deshumanizamos. Quizá sea esta la razón por qué Jesús exhortó que no llamásemos "necio" o "fatuo" a alguien (Mateo 5:22).



El amor suple necesidades.



Cuando me refiero a los misioneros, con admiración y aprecio, porque administran escuelas o construyen hospitales hay el peligro de que alguien concluya equivocadamente de que la iglesia debe hacerlo en cada comunidad. Sería una locura total que la iglesia, para alcanzar popularidad, construyese un consultorio médico a espaldas del mejor hospital de la ciudad. Son las necesidades de las comunidades las que deben regular y dirigir nuestras actividades y gastos.



La necesidad número uno del hombre es, indiscutible e indudablemente, su conversión. El primer gran mandamiento es amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas. Antes de que alguien se convierta debe recibir, con mansedumbre, la palabra implantada que hará posible su salvación. ¿Qué puede poseer la iglesia para suplir esta necesidad? Sin duda, la lista es virtualmente interminable.



Esta lista incluiría edificios, micrófonos, imprentas, estaciones de radio y televisión, satélites, cámaras, proyectores, grabadoras, televisores, videocaseteras, y un sinnúmero de artículos más. Muchas veces es posible y recomendable que la iglesia use cosas que otros poseen. Recuerde, sin embargo, que el amor suple necesidades.



Algunas veces nuestras tradiciones obstaculizan que atendamos las necesidades. Sé de algunos que han tratado de evangelizar en plena ciudad empleando métodos del siglo XIX. Construirán una "capillita" a la sombra de un condominio y se preguntarán por qué el mundo no ha sido evangelizado. Intentar evangelizar a la megalópolis con esa mentalidad es comparable al niño que quería desviar el cauce del río Mississippi con un olote.



El segundo gran mandamiento es que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El legalista preguntará: "¿y quién es mi prójimo?" Jesús contestó esta pregunta con la parábola del buen samaritano y luego dijo: "vé, y haz tú lo mismo" (Lucas 10:29-37).



Recuerde, la marca distintiva del cristiano no es qué es lo que poseemos...sino el amor. En esto conocerán todos que somos sus discípulos, si nos amamos...



Preguntas para reflexionar-Lección ocho.



1. Discuta las necesidades de la iglesia en Jerusalén y cómo se solucionaron.



2. ¿Debe involucrarse la iglesia en todo lo que Jesús hizo?



3. ¿Está usted de acuerdo en que fijemos otro estilo de vida para los misioneros? ¿Por qué lo haríamos?



4. ¿Será posible que algún día se envíen misioneros a los Estados Unidos?



5. ¿Acepta usted que la iglesia primitiva evangelizó sin tener edificios? Si lo hicieron, ¿cómo lo lograron? ¿Podría hacerse lo mismo en la actualidad?



6. ¿Qué costo tiene el edificio donde se reúnen? ¿Cuántas horas lo usan a la semana?



7. Enliste diez necesidades que urge atenderse en su comunidad.



8. ¿Cómo podría solucionarlas su iglesia?



9. Enliste cosas que su iglesia posee que no se podían comprar hace cincuenta años.



10. Enliste cosas que su iglesia pueda que tenga y que ayudarían a solucionar necesidades en su comunidad.



Lección nueve



¿A QUIENES PUEDE EMPLEAR LA IGLESIA?



...Digno es el obrero de su salario (I Timoteo 5:18).



Al procurar contestar preguntas tales como a quiénes puede emplear la iglesia, es de suma importancia que pensemos en términos Escriturales en vez de en nuestra herencia religiosa.



Muchos todavía piensan que la "iglesia" es una capillita. Nostálgicamente nos remitimos a aquellos "buenos tiempos" y de algún modo creemos que el regresar a la sencillez de su fe resolvería todos los problemas de la sociedad moderna. Puede haber escondida más verdad en este concepto de lo que parezca a primera vista.



Nuestros padres en la fe fueron los pioneros de una valiente reforma en su generación. Wilson L. Thompson en su tesis de doctorado sobre "Los institutos y la no fijación de metas" hizo notar que el 90% de los presidentes de colegios en Estados Unidos, antes de la guerra civil, eran pastores. En 1856 se graduaron 40,000 estudiantes de estos colegios y sólo una cuarta parte de ellos se dedicaron al ministerio.



Cuando el ministro llegaba al "templo o parroquia", frecuentemente llegaba a ser el hombre de más influencia en la comunidad. Esta es la razón por qué se le llamaba "pastor o párroco", que simplemente significa "la persona". No sólo era el más educado de la comunidad, sino que era el eje sobre el cual funcionaba toda la comunidad. La "casa de reunión" donde él predicaba también era el local donde se reunían los campesinos para tratar asuntos agrícolas. Los ciudadanos se reunían en el mismo lugar para discutir sobre problemas sociales y políticos y era allí también donde los padres se reunían para tratar asuntos relacionados con las familias. A menudo, tal casa también se usaba como escuela y la Biblia era usada como uno de los libros de texto. Nuevamente enfatizo que estos hombres fueron pioneros. Fueron pensadores osados que retaron las limitadas fronteras de sus padres. Se atrevieron a abandonar las raíces tradicionales de sus generaciones pasadas y tuvieron nuevos sueños. Estos sueños se hicieron realidad, con la ayuda de Dios; fueron sueños forjados en hornos de la aflicción dentro de la selva. No "jugaron a la segura", adhiriéndose a sus tradiciones sino que se adentraron en las Escrituras y, mediante ello, Dios les habló para que supliesen sus necesidades inmediatas.



El secreto de su sorprendente valor no se encuentra al estudiar éste. Se encuentra al estudiar la Biblia. La palabra de Dios es viva y eficaz (Hebreos 4:12-13). Puede edificarnos y darnos herencia con los santificados. Es una fuente permanente de sabiduría y de ánimo; porque no nos da Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Cuando estudiemos la palabra, tal cual lo hicieron ellos, tal vez seamos lanzados también a las fuertes corrientes del servicio comunitario.



En las últimas dos generaciones la iglesia ha estado obsesionada con la mentalidad de temor y ha reaccionado defensivamente. Sentimos que Jesús cometió un error táctico al enviarnos como ovejas en medio de lobos feroces y hemos improvisado una gran variedad de protecciones para "corregir" el problema. Hemos temido involucrarnos en la educación y los problemas sociales y sólo nos hemos dedicado a "la predicación del evangelio". Por eso construimos nuestros edificios y nos retiramos del mundo que nos rodea. Permitimos que el crimen prolifere y que los molinos del divorcio trituren las bases de la sociedad. Haremos repicar la campana y predicaremos a todos los que entren al "santuario". Amigos míos, éste no es el concepto del primer siglo. Es un concepto medieval. Es un concepto monástico traído del oscurantismo y disfrazado para el siglo veinte.



Monjas del primer siglo.



Arriesgándome a abrir una caja de pandora de controversia, permítaseme recordarle que la iglesia del primer siglo no tuvo un grupo de mujeres que hubiesen jurado nunca casarse. Sin embargo, difieren de las "monjas" actuales en muchas formas. Sus requisitos se enlistan en I Timoteo 5:9, 10.



Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra.



Los versículos que le siguen en esta cita prohíben que sean tomadas en cuenta las viudas jóvenes ya que pueden violar su juramento de no volverse a casar. Mi opinión muy personal es que en este pasaje no tratamos sólo de la "ayuda" a gente necesitada. Es una responsabilidad del cristiano alimentar a los hambrientos y vestir a los desnudos, sin importar su pasado o su estado civil. Cuando el cristiano se topa con una mujer que está muriendo de hambre y que está desnuda, no es necesario que llene los requisitos en cuanto a su edad, religión o si es viuda o no. El tema ante nosotros no sólo trata en cuanto a la benevolencia; sino que es de un grupo de mujeres que la iglesia mantenía para que se ocupasen de ciertas tareas (Gálatas 6:10).



Opino que Dorcas era una de tales mujeres. Cuando Pedro acudió para resucitarla, le rodearon todas las "viudas", llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba "con ellas". Una vez que Pedro la resucitó, llamó a los santos y a las "viudas" y la presentó viva (Hechos 9:36-41).



También opino que las "viudas" de I Timoteo 5 se relacionan con las "ancianas" de Tito 2:3-5. En este último pasaje las "ancianas" debían enseñar a las mujeres jóvenes en cuanto a sus responsabilidades en el hogar. Lamentablemente para la iglesia y el mundo, esta Escritura ha sido enterrada bajo pilones del pensamiento tradicional y hemos permitido que sean los ministros jóvenes los que aconsejen a tales amas de casa. Las tragedias que esta imprudencia ha generado son innumerables.



De regreso a lo fundamental.



La referencia a las "monjas" o las "viudas" no es con el propósito de hacer una "lista Escritural" de personas que la iglesia pueda contratar. Más bien me gustaría probar que la lista en sí, es un concepto anterior a Cristo en un mundo después de él.



La iglesia es el cuerpo de Cristo. Un cuerpo es flexible. Si está sano, se puede ajustar con gran destreza a las diferentes circunstancias. Necesitamos abandonar esa mentalidad paralítica que haría que alguien piense que es "Escritural" apoyar a Pablo por ser predicador, pero que "no es Escritural" apoyar a Lucas porque era médico. La verdad de todo el problema es que tenemos todo el derecho y la responsabilidad de invertir el "dinero del Señor" en todos, o en todo aquello que ayudase a cumplir con el trabajo de Jesús en el mundo.



Parece que ya lo estamos haciendo sin darnos cuenta. Se sacan millones de pesos del "dinero del Señor" y se da a albañiles, carpinteros, mecánicos, plomeros, electricistas, pintores, técnicos en máquinas de escribir, abogados, contadores, tenderos y un sinnúmero de personas más. Normalmente no le preguntamos a esta gente su confesión de fe o su currículum espiritual. Los contratamos porque los necesitamos. Sin embargo, el mismo consejo que contrata a alguien para arreglar la puerta y le paga con el dinero del Señor, siente que "no es Escritural" contratar a un médico para que trate a un cuerpo o a un psiquíatra para que ayude en un problema mental. Nuestro planteamiento legalista en cuanto a la forma de gastar el "dinero del Señor" necesita de una reevaluación completa.



La fe de nuestros padres.



Conozco a un hombre del Oeste que tiene un terreno de diez hectáreas. Trabaja la tierra como lo hacía su padre hace cincuenta años. Ara con un tractor modelo 1920 y cosecha a mano su maíz. Cocina en una estufa de madera que su mamá compró a principios de siglo. Vive en una casa que sus padres construyeron con madera de sus terrenos, cortada en el aserradero familiar. Su forma de trabajar es "original". La gente le pregunta por ella ya sea por curiosidad o por querer comprar algunas de sus antigüedades. En un mundo en el que dos billones de gente se acuestan con hambre todas las noches es afortunado que este procedimiento de trabajar las tierras no se haya popularizado.



Hay un sentido real que este hombre en nada imitaba a su padre. Su padre era un progresista. Mientras que los demás campesinos pensaban en los "nuevos tractores dentados", él se compró uno. Cuando los caballos de ellos ya no aguantaron a arar, él les cobraba por ararles sus terrenos. Cuando se llegaba el tiempo de cosecha, él, con su moderno equipo, cosechaba todo.



Cuando buscamos imitar la fe de nuestros padres debemos ser precavidos al enfrentarnos a nuevas fronteras. La fe de ellos estaba fundamentada en Cristo y se negaron a amedrentarse ante los peligros de la selva o de las innovaciones que eran necesarias para salir adelante en los problemas que allí iban encontrando. Terminaban el día con su Biblia abierta a la luz de una lámpara de petróleo. Exhaustos, se hincarían a orar para pedir sabiduría. Dios contestaba sus oraciones. De alguna forma u otra no sólo sobrevivieron, sino que pusieron el fundamento del mejor país del mundo y nos dejaron una herencia de valentía para que, sobre sus hombros, veamos nuevos horizontes.



¿A quiénes empleó la iglesia del primer siglo?



No contamos con un catálogo legalista que la Biblia nos provea, pero tengo una creciente convicción de que la iglesia de Jesucristo tiene libertad absoluta para suplir las necesidades. La iglesia en Jerusalén atendió las necesidades de los que fueron víctimas de la pobreza o de las discriminaciones y tuvieron todo el derecho de "emplear" cualquier servicio que se necesitase. Pudieron contratar a profesores, consejeros, cocineros, técnicos, administradores, médicos, dentistas, campesinos o a cualquiera que aliviase los sufrimientos de la gente.



El buen samaritano encontró a la sangrante víctima de un crimen en el camino. Curó sus heridas poniéndoles aceite y vino. Ello implicó gastos. Lo llevó a un mesón y pagó para que lo cuidasen. Es más, hizo arreglos de modo que pudiese regresar a pagar los gastos extra por su recuperación. Todo ello tuvo que ver con el dinero. En nuestro planteamiento legalista de servir a Jesús, nunca se podrá realizar esto mediante comités o aprobarse por el consejo. Igual que el sacerdote y el levita, pondríamos en un lugar bien seguro el "dinero del Señor" y pasaríamos de largo.



¿Quién arregló el techo?



En Lucas 5:17-26 encontramos una emocionante historia de cuatro hombres que trajeron a su amigo paralítico para ver a Jesús. Cuando llegaron a donde éste se encontraba no pudieron entrar por causa de la multitud. La urgencia de su misión los hizo idear un plan atrevido. Subieron a su amigo al techo, destecharon el tejado y lo bajaron ante Jesús. ¡Aleluya! No sólo se le perdonaron sus pecados a tal hombre sino que fue sanado de su parálisis.



¿Qué le parecería intentar que un comité o el consejo de su iglesia apruebe algo así? En primer lugar, esta idea es muy espectacular para nosotros. Sin duda que había otras formas de llegar hasta Jesús con tal hombre. En segundo lugar, con ese plan se destruiría propiedad ajena y todos los participantes podrían ser acusados por daños y perjuicios en propiedad ajena. Finalmente, no importa como quede, alguien tenía que arreglar el techo y ese gasto se daría con fines "espirituales" y físicos. Así que, nosotros "ahorraríamos el dinero, el techo" y dejaríamos que tal hombre se fuese directamente al lago que arde con fuego y azufre.



Las prioridades de la gente.



A Dios le pertenece toda bestia del campo y las reses en las miles de colinas. El tiene los títulos de propiedad del vasto universo con todas sus innumerables riquezas y bienes. Sin embargo, lo que más le preocupa es la gente.

Dios hizo la tierra para que la gente la disfrute. Nos creó a su imagen y nos dio el privilegio de utilizar la innumerable cantidad de verduras y frutas. Esperaba que señoreásemos sobre toda bestia, ave y criatura que se mueve sobre la tierra. Hizo el sol, la luna y las estrellas para bien y disfrute del hombre. No hay nada más importante en el universo que el hombre.



El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32).



Nunca cumple mejor la iglesia su "objetivo" que cuando se preocupa por el beneficio del hombre. Nuestra necesidad más apremiante es la salvación. El concepto bíblico de salvación es mucho más amplio que sólo ser salvo eternamente. El hombre necesita ser íntegro desde ahora mismo.



Jesús anduvo haciendo bienes. Sanó a los enfermos y dio vista a los ciegos. Acompañó a los solitarios y fue amigo de publicanos y pecadores. Le preocuparon los niños y tuvo compasión de los afligidos. Alimentó a los hambrientos y guió a los que estaban como ovejas sin pastor.



La iglesia es el cuerpo de Cristo. Es el templo de su Espíritu. Lo que Jesús empezó a hacer en el cuerpo, el cuerpo continúa haciéndolo en él. Al hacerlo así, manifestamos a principados y potestades en los lugares celestiales la infinita sabiduría de Dios. La humanidad ve nuestro amor y se da cuenta que hemos estado con Jesús.



Preguntas para reflexionar-Lección nueve.



1. Hace cien años la iglesia era el eje de toda actividad en la comunidad. ¿Cómo perdimos tal posición?



2. Discuta la responsabilidad que el cristiano tiene de hacer bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gálatas 6:10).



3. ¿Hace trabajo de benevolencia el gobierno federal y local que muy bien pudiese ser hecho por la iglesia?



4. Sabemos que algunas iglesias enviaron dinero a Pablo (II Corintios 11:8; Filipenses 4:15, etc.). ¿Habría estado mal que él compartiese tal dinero con Lucas, el médico amado, o con Marcos, el acompañante?



5. ¿Qué quiere decir la Biblia con "doble honor" en I Timoteo 5:17?



6. Febe era diaconisa en la iglesia de Cencrea y es recomendada a los cristianos romanos que la ayudasen en todo lo que ella necesitase. ¿Hubiese estado mal que la iglesia le pagase por sus servicios?



7. ¿Qué es más "Escritural", contratar a un pastor o a una secretaria?



8. ¿Qué es más importante, contratar a un plomero para que arregle un excusado o a un consejero para que ayude a restaurar un hogar roto?



9. En una ocasión, un hombre que "entró al ministerio" prometió mantenerse pobre y sin casarse. ¿Estuvo bien o estuvo mal tal decisión?



10. Señale, por lo menos, una necesidad en su iglesia o comunidad que requiera de la contratación de alguien para atenderla.



Lección diez



¿QUIEN ADMINISTRA LA IGLESIA?



...Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas,... mas no así vosotros... (Lucas 22:25-26).



Los discípulos tuvieron muchas disputas en cuanto a su grandeza y autoridad. Esperaban un reino terrenal y procuraban ocupar lugares ya fuese a la derecha o a la izquierda del trono.



Debido a ello, frecuentemente les recordó Jesús que su reino no era de este mundo. La iglesia de Jesucristo se caracterizaría por un radical y revolucionario concepto de autoridad. Tenía que ser totalmente diferente a la manera como funcionaban los gobiernos humanos. Sin embargo, la iglesia debía ser administrada y los hombres debían influir, pero no sería al estilo pagano. Jesús expuso que la grandeza de alguien se asociaría con el servicio. En la última cena demostró esta profunda lección al ceñirse una toalla y lavar los pies de sus discípulos. Les preguntó: "¿Sabéis lo que os he hecho?" Lo simbólico del lebrillo y la toalla representan un concepto muy importante para el cristianismo. La grandeza de alguien y el servicio están inseparablemente relacionados. Específicamente se prohíbe a los dirigentes cristianos tener "señorío" sobre los que están a su cuidado (I Pedro 5:3).



Después de haber dicho lo anterior, regresemos a nuestra pregunta: "¿Quién administra la iglesia?" Casi todos estarán de acuerdo que Jesús es la cabeza de su cuerpo, la iglesia, y que se le ha dado toda potestad tanto en el cielo como en la tierra (Mateo 28:18-20; Colosenses 1:15-23). Sin embargo, ya que Jesús está sentado a la derecha del Padre, alguien tiene que tomar algunas decisiones en la congregación.



¿Ah, sí? ¡He allí el conflicto! ¿Quién maneja a la iglesia? ¿Es el pastor o son los ancianos? ¿Es el "consejo oficial" o la congregación? ¿Es un evangelista errante o alguien que radica en la comunidad? ¿Son los hombres que piensan que lo hacen o las mujeres que se reúnen los martes a hacer bordados?



La iglesia es un cuerpo.



Desde el principio debe recordarse que la iglesia de Jesucristo es un cuerpo, no un negocio. Es un "organismo", no una "organización". El cuerpo no es un miembro, sino muchos. Es un equipo constituido por individuos unidos en Cristo y dirigidos específicamente por él. Dios no es autor de confusión, sino de paz. Cuando hay confusión en el cuerpo de Jesucristo es evidente que alguna influencia totalmente opuesta a Dios se ha ejercido en él.



Es por ello que a Pablo le preocupaba mucho la influencia divisionista en la iglesia de Corinto. Hasta sus reuniones estaban influyendo negativamente, al grado de que "no se congregaban para lo mejor, sino para lo peor" (I Corintios 11:17). Para corregir esta horrenda situación Pablo les recordó que: ...hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo (I Corintios 12:4-6).



El cuerpo se compone de muchos miembros. Cada uno tiene diferente diseño y función para complementarnos mutuamente para el bien de todos. No hay órgano atrofiado en el cuerpo de Cristo. Cada miembro tiene su función y fue añadido al cuerpo de Cristo con un propósito.



Una manera más excelente.



En medio de la discusión acerca de los "dones", los "ministerios" y las "operaciones", Pablo se detiene para recordarles a sus lectores acerca del amor. Es posible que una iglesia manifieste todos los dones espirituales y todavía se caracterice por una terrible confusión (Apocalipsis 2:1-4). El amor es más importante que hablar en lenguas angelicales o estar involucrado en los misterios proféticos. Es más importante que una fe que obre milagros o ser martirizados en bien de otros. Es el catalizador divino que estimula a cada miembro a funcionar armónicamente con Jesús y con sus semejantes.



El amor es sufrido: obra para que seamos pacientes unos con otros, sin murmuraciones.

El amor es benigno: promueve la salud en los cuerpos de los demás.

El amor no tiene envidia: nos mantenemos contentos con nuestro trabajo.

El amor no es jactancioso o no se envanece: no da lugar a la mala voluntad o al caos y la anarquía.

El amor no hace nada indebido, no busca lo suyo y no se irrita: cosas que nos llevan a ofender a nuestros hermanos en Cristo.

El amor no demanda sus derechos, no es irritable o enojón.

El amor no guarda rencor ni contempla con satisfacción perversa los errores de los demás.

El amor hace que seamos fieles unos a otros, que creamos unos en otros, que esperemos lo mejor unos de otros y que nos aguantemos mutuamente.

El amor nos permite soportar todo lo que venga.



Una multitud de consejeros.



Porque Dios amó tanto al mundo que no envió un comité.



Jesús no escogió sólo a un apóstol que lo representase sino a doce. Cada iglesia en las Escrituras parece tener una pluralidad de líderes. Antioquía tenía cinco profetas y maestros (Hechos 13:1). Pablo y Bernabé constituyeron ancianos en cada iglesia (Hechos 14:23). A Tito se le instruyó que estableciese ancianos en cada ciudad (Tito 1:5). La iglesia de Filipos tenía "obispos y diáconos" (Filipenses 1:1). La iglesia de Jerusalén tenía ancianos (Hechos 11:30) y también la iglesia de Efeso (Hechos 20:17), etc.



El principio del sistema judicial es que cuando se multiplican criterios, hay la posibilidad de cometer menos errores. Esto parece concordar con una declaración de Proverbios: "Donde no hay dirección sabia; caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad" (Proverbios 11:14).



Estas y otras consideraciones han hecho que muchos crean ridículamente que el tener comités es "escritural" y que conferirle autoridad a alguien "no es ni escritural ni sabio".



La immensidad de nuestro error está resumido en el mordaz comentario inicial: "Porque Dios amó tanto al mundo que no envió un comité". La iglesia que se muere por querer tener un comité, está condenada a ser enana. Esta idea es tan irracional y sobrevive en la iglesia sólo porque nos han lavado el cerebro para creer que es "escritural".



Regresemos a Proverbios para considerar qué se quiere decir con la "multitud de consejeros". Primeramente debemos hacernos las preguntas más obvias y elementales: ¿Quién habla? ¿A quién se habla? y ¿Bajo qué circunstancias?



Salomón fue quien escribió la mayoría de los Proverbios. Fue rey y tuvo poderes muy amplios. Podía ordenar que se diese muerte a su hermano o que un bebé fuese despedazado y nadie podía impedirlo. Tenía poder para involucrar en guerra a toda la nación o de rendirse incondicionalmente ante un enemigo. Bajo tales circunstancias era sabio que el rey se rodease de hombres inteligentes. Antes de un enfrentamiento debía tener toda la información más reciente y el consejo sabio de los más expertos en cuanto a batallas. Sin embargo, ya una vez aconsejado, la decisión era suya. Hay una gran diferencia entre "una multitud de consejeros" y "una multitud de votantes". Salomón no era el presidente de una democracia o el gerente de una gran corporación... sino rey.



Individuos contra comités.



Tengo cinco niños en mi familia. El penúltimo le lleva ocho años al menor, y el mayor le lleva quince años. Mi experiencia ha sido que una sola persona puede cuidar mejor al de ocho años que un grupo. Si yo quería que él se acostase a las 9:00, sólo le pedía a uno de sus hermanos o hermanas que se encargase de él. La responsabilidad de todos a veces se convierte en la responsabilidad de nadie. Es difícil recompensar o perseguir a un grupo o pandilla.



El mismo principio se aplica a la iglesia. Tal vez una persona sola no pueda mover un piano pero sí puede responsabilizarse de que lo muevan. Si la responsabilidad va a dar a sus manos, puede reunir las fuerzas o el equipo necesario para hacer ese trabajo. Por otro lado, por naturaleza, es difícil y dudoso manejar a un comité. Los temperamentos fuertes de las distinas personas imposibilitan la efectividad y los dominantes algunas veces usan al comité como pretexto para sus venganzas personales.



No es ir contra las Escrituras asignarle responsabilidades grandes a un individuo. Dios lo hizo así con Moisés, Josué y con todos los jueces. Así procedió él en la época de los profetas hebreos y todavía funcionaría en la actualidad.



El concepto es compatible con la pluralidad de líderes que vemos en la iglesia novotestamentaria. Sin embargo, existe una gran diferencia entre tener once jugadores en un equipo de fútbol que once porteros. Ello nos lleva nuevamente al inicio de esta lección. El reino de Cristo no se debe administrar como lo harían los gobernantes de las naciones. La grandeza de alguien y su autoridad no deben conferirse por medio de títulos y posiciones, sino por el ministerio y el servicio. Un ministro joven me dijo: "Los ancianos de mi iglesia tienen toda la autoridad y ninguna responsabilidad y me han dejado toda la responsabilidad sin nada de autoridad". Esta es precisamente la clase de liderazgo que prohíben las Escrituras.



I Corintios 12:28 y otros pasajes escriturales enseñan que Dios puso "los que administran" en la iglesia. La palabra griega para "los que administran" es "Kubernesis". Se usa en Hechos 27:11 señalando al piloto que dirigía una nave. Este hombre era responsable de la embarcación y de las doscientas sesenta y seis personas a bordo. Cuando era hora de izar velas o elevar anclas, no tenía que citar a una junta de consejo o pedirles a todos los pasajeros que levantasen la mano. La dirección de tal embarcación implicaba la toma de muchas decisiones importantes y rápidas y sólo el experimentado capitán era el hombre adecuado para tomar tales decisiones.



Una razón por qué muchas iglesias "modernas" no necesitan que alguien ejerza su don de administrar o gobernar es porque no se dirigen hacia ninguna parte. Mientras la embarcación a Sión permanezca anclada, se pueden posponer los asuntos para la próxima reunión. Sin embargo, usted, una vez liberado y activo en el trabajo de Dios, necesitará guía y dirección...y tal vez no tenga tiempo de convocar al comité.



Bernabé y Saulo.



...dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado (Hechos 13:2).



Se debe decir algo en cuanto a los discípulos de Jesús trabajando por parejas. El Espíritu Santo no dijo que se le apartase a Bernabé o a Saulo solamente, sino a Bernabé y a Saulo. Como usted recordará, en ocasiones, Jesús envió a sus discípulos de "dos en dos". Esto no evitaría que individuos como Timoteo o Tito recibiesen encomiendas, pero sí nos muestra cómo trabaja el Espíritu Santo.



Si el poder corrompe, el poder absoluto corromperá en forma absoluta. Esto se ilustra muy bien en la vida del recién desaparecido Jim Jones. Este mesías a su estilo, disputador sobre las Sagradas Escrituras, cautivó tiránicamente la mente de sus seguidores. Como un cáncer maligno, este poder corrompió su mente tanto que creyó que todo le pertenecía para abusar o usar a su antojo. No creía que sus seguidores tuviesen algún derecho sobre el dinero, sus cuerpos o aun sobre sus vidas. Más de novecientas personas murieron en una combinación de suicidio y repugnantes asesinatos en las junglas de Guyana. Este individuo fue jesuita, afirmación que estoy dispuesto a probarla.



Trabajar en parejas puede atenuar algunos peligros que se presentan trabajando solo. Como los dos cables esenciales para completar un circuito eléctrico, dos personas pueden proporcionar tanto un acercamiento negativo como uno positivo para que cada una trabaje a toda su capacidad.



Diótrefes y los nicolaítas.



Diótrefes se distingue en la Biblia porque le gustaba tener el primer lugar (III Juan 9). Parloteaba con palabras malignas contra los apóstoles y no recibía a los hermanos. Expulsaba de la congregación a quienes él quería y demostraba con su actitud que no pertenecía a Dios.



Puede ser que la doctrina de los nicolaítas estaba relacionada con la conducta de Diótrefes. "Nicolaítas" viene de nikao que quiere decir conquistar o vencer y laos que quiere decir gente.



Jesús vino a servir, no a ser servido. Alguien lo ha comparado con Alejandro el Grande por esta asombrosa similitud entre ellos. Alejandro el Grande conquistó el mundo a los treinta y tres años y esto lo mató. Jesús conquistó el mundo a los treinta y tres y éste lo mató. Lo esencial es nuestro compañerismo con la gente. Aquellos que "gobiernan" a los hombres no quedarán impunes ante Dios.



Conclusión.



¿Quién administra su iglesia? ¿Es el ministro? ¿Son los ancianos? ¿Es el consejo? ¿Es la congregación? Hasta ahora hemos procurado demostrar que en nada ayuda el legalismo para formarse una conclusión adecuada, y nuevamente la pregunta frente a nosotros no es la excepción.



Legalistamente hablando, creo poder presentar un mejor caso en cuanto a la autoridad de Pablo que usted de su pastor o del consejo. Pablo fue un apóstol de Cristo y sus credenciales impresionan. Sin embargo, no usó su autoridad para gobernar a la gente. "Rogó mucho" a Apolos que visitase con los hermanos a los de Corinto. ¡Apolos no lo hizo! (I Corintios 16:12). Sin rencor o amargura Pablo simplemente dijo: "...pero irá cuando tenga oportunidad". Pablo prefirió "rogar en amor" a Filemón, por su amado hijo Onésimo, engendrado en sus prisiones, en vez de ordenarle algo (Filemón 8-10). Fue tierno, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos, con los de Tesalónica. Los amaba tanto que estaba dispuesto no sólo a entregarles el evangelio sino hasta dedicarles su vida (I Tesalonicenses 2:7-8). A los de Corinto plantea el contraste entre un maestro y un padre. Podían contratar a diez mil instructores que, desde luego cobrarían sus sueldos, pero Pablo los amaba como lo hace un padre. Les rogó que imitasen esta clase de amor (I Corintios 4:14-16).



En vez de que usted espere su autoridad frunciendo los labios, permítame sugerirle que se ciña una toalla, ponga agua en un recipiente y empiece a servir. La gente de su calle está desesperada y solitaria. Están como ovejas sin pastor. Cuando visiten su congregación no les importará "quién la administra", sino si se aman unos a otros. Esto es lo que les importará más.



En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:35).



Preguntas para reflexionar-Lección diez.



1. ¿Por qué pensaron los discípulos que Jesús fundaría un reino terrenal?



2. ¿Otorgó Jesús más autoridad a algunos que a otros de sus apóstoles?



3. ¿Es grande Jesús por lo que es o por lo que hizo?



4. ¿Por qué hay comités en las iglesias denominacionales?



5. ¿Sería "antiescritural" que las iglesias funcionen sin comités?



6. ¿A qué se refieren las palabras "los que administran" en I Corintios 12:28?



7. ¿Cómo obstaculiza nuestro orgullo para aprender de gente más sabia que nosotros?



8. Los discípulos eran libres de abandonar a Jesús (Juan 6:67). Discútase.



9. ¿Cómo es que hay cristianos que "señorean" sobre los demás?



10. ¿Cómo puede una iglesia cambiar su liderazgo "autoritario" por uno basado en el "servicio"?



Lección once



UN BREVE REPASO DE LAS ESCRITURAS



Algo que sabemos de la historia es que la gente no aprende de ella.



En lecciones anteriores hemos procurado demostrar que el "amor" es parte esencial y prominente del cristianismo. Si es correcta esta forma de pensar, se reflejará en las Escrituras. Es por ello que las repasaremos brevemente en su orden de aparición.



Jesús dijo: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros". Estas palabras fueron dichas en el aposento alto la noche anterior a su muerte. Por ello empezaremos nuestra revisión con Hechos y terminaremos con Apocalipsis. El tiempo y el espacio no nos permitirán detenernos en un lugar, pero sumplicamos a cada estudiante buscar en su Biblia si lo que decimos es verdad.



Hechos.



La palabra "amor" no se encuentra en Hechos, pero sí hay mucha evidencia en cuanto a la doctrina del amor. En este libro es donde descubrimos la asombrosa generosidad de los cristianos en Jerusalén. Vendían sus propiedades y posesiones para distribuirlas entre los necesitados (2:44-46; 4:34-35). En este libro leemos de la rápida acción de la iglesia en combatir la pobreza y la discriminación (6:1-7); de Dorcas que hacía túnicas y vestidos para los necesitados (9:36-39); y de la iglesia de Antioquía que socorrió a los pobres de Judea (11:27-30). El mundo podía ver en verdad que estos creyentes se amaban unos a otros.



Romanos.



Roma era una mescolanza de razas, credos y nacionalidades. Las diferencias raciales y sociales algunas veces dificultaban las relaciones personales. Por lo que, el amor entre la hermandad sería una prueba decisiva en la tribulación de esta iglesia. Examine los siguientes versículos:



"Amaos los unos a los otros con amor fraternal" (12:10).



"Bendecid a los que os persiguen" (12:14).



"Unánimes entre vosotros" (12:16).



"Estad en paz con todos los hombres" (12:18).



"No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley" (13:8).



Todo el capítulo catorce nos enseña que no debemos contender sobre opiniones.



"Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación" (15:1-2).



Vuelva a leer la sección de Romanos 12:1 - 16:27, teniendo en mente el amor y la unidad. Recuerde que hay que identificar y apartarse de los que causan división porque no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres (16:17-18) y a sus deseos carnales.



I Corintios.



La iglesia de Corinto tenía numerosos problemas muy serios. Tenía división, inmoralidad, contiendas, problemas matrimoniales, idolatría, problemas con lo relacionado a la cena del Señor y problemas con los dones espirituales. Está claro que ésta no es la unidad por la que Jesús había orado. El antídoto divino para combatir este veneno era el amor. El capítulo trece exalta el amor sobre todas las cosas y el catorce nos anima a practicarlo.



II Corintios.



El amor y el compañerismo son tan esenciales para la evangelización que Pablo amonestó a los corintos a que confirmasen su amor a un hermano a quien se le había disciplinado (2:8). Se dedican dos capítulos completos (8 y 9) para tratar el asunto de la ofrenda de amor para los santos en Judea, considerándola como "obediencia al evangelio de Cristo" (9:13).



Gálatas.



La carta a los gálatas se distingue por la ausencia del elogio. Después de un corto saludo, Pablo los censura por haber permitido la perversión del evangelio. Nuevamente se prescribe el amor como la medicina contra sus problemas. Debían, en amor, esclavisarse unos a otros: servir (5:13). Toda la ley se cumple mediante el amor (5:14). Si "caminaban en el Espíritu" experimentarían su fruto (que es el amor) y no satisfarían los deseos de la carne mordiéndose y comiéndose unos a otros (5:16-22). Sobrellevando las cargas los unos de los otros se cumple la ley de Cristo (6:2).



Efesios.



El tema de Efesios es la "unidad", que sólo se alcanza mediante el amor. Esta carta se escribió desde Roma, sin embargo Pablo había escuchado del "amor para con todos los santos" que los efesios tenían. Sus preocupaciones de unos por otros no era algo irrelevante, sino esencial para que el evangelio los "arraigase y cimentase" en su compañerismo con Cristo y los capacitase para llenarse de toda la plenitud de Dios (3:17-19). Debían soportarse los unos a los otros en amor (4:2). Debían decir la verdad en amor (4:15). Debían edificarse en amor (4:16). Debían andar en amor así como Cristo nos amó (5:2).



Los creyentes debemos someternos unos a otros en el temor de Dios (5:21) así como el esposo ama a su esposa y la esposa se somete a su marido. La analogía se aplica estríctamente a Cristo y su iglesia (5:32).



Filipenses.



La iglesia de Filipos se distinguía por su generosidad hacia Pablo. Cuando él partió para Macedonia, nadie le ayudó sino sólo esta congregación. Incluso estando en Tesalónica, recibió ayuda de ellos para suplir sus necesidades (4:14-17). Cuando Pablo fue llevado preso a Roma, ellos enviaron especialmente a Epafrodito, para que ministrase sus necesidades (2:25).



Ya preso Pablo en Roma oraba para que el amor de ellos abundase más y más en ciencia y en conocimiento (1:9).



Evodia y Síntique estaban disgustadas (4:2) y tal vez otros creyentes tenían pleitos entre ellos (1:27-2:14). Se hace una conmovedora súplica, usando a Cristo como ejemplo, para que ellos completasen el gozo de Pablo al "sentir lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa" (2:2).



Colosenses.

Pablo nunca había estado en Colosas (1:2), sin embargo había oído de la fe y el amor de ellos por todos los santos (1:4). La recurrente frase "del amor que tenéis a todos los santos" sin duda se refiere a la ayuda para los pobres y necesitados.



En el capítulo tres se recomienda una larga lista de virtudes cristianas y se amonesta a que se ponga el amor sobre todas ellas ya que es el vínculo perfecto (3:14).



I Tesalonicenses.



"Acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor..." (1:3).



"Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos..." (3:12).



"Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habeis aprendido de Dios que os améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más...(4:9-10).



"Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor..." (5:8).



"... y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros " (5:13).



II Tesalonicenses.



"Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás " (1:3).



I, II Timoteo y Tito.



Por favor, consultar el capítulo uno para ver detalles acerca de estos libros designados como "epístolas pastorales". Tanto a Timoteo como a Tito se les recomendó que evitasen toda disputa y que se dedicasen a la enseñanza de la "sana" doctrina. Directamente tenía que ver esto con la relación entre esposos, padres e hijos, patrones y obreros. El propósito o la meta de sus enseñanzas debía ser el amor nacido de corazón limpio (I Timoteo 1:5).



Filemón.



"Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos" (versículos 4-5).



"Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos" (versículo 7).



Hebreos.



"Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún" (6:10).



"Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras" (10:24).



"Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles" (13:1-2).



Dese cuenta que el mandato de amar a su prójimo como a sí mismo está directamente relacionado con amar a los extraños -vea Levítico 19:33-34.



Santiago.



"La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo" (1:27).



"Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis" (2:8).



"Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma" (2:15-17).



"Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados..." (5:9).



I Pedro.



"Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro" (1:22).



"Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey" (2:17).



"Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente,..." (3:8).



"Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones" (4:8-9).



II Pedro.



"...a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo" (1:7-8).



I Juan.



En sólo cinco cortos capítulos existen más de cuarenta referencias al amor. Juan, quien recibió el apellido "Boanerges", es decir, hijo del trueno" que Jesús le asignó, al final fue reconocido como el "apóstol del amor". Los versículos a continuación sólo son representativos de los muchos que hay en este libro.



"En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad" (3:16-18).



II Juan.



"Mucho me rogocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre. Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros" (4-5).





III Juan.



"No tengo yo mayor gozo que este, el oir que mis hijos andan en la verdad. Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje" (4-6).



Judas.



"Misericordia y paz y amor os sean multiplicados" (versículo 2).



"Estos son manchas en vuestros ágapes,..." (versículo 12).



(Note que, la iglesia del primer siglo, tenía fiestas de amor para demostrar el afecto que en Cristo se tenían unos a otros.)



Apocalipsis.



"Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor" (2:4).





Cristianos por primera vez en Antioquía.



"...y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía" (Hechos 11:26).



La característica distintiva del cristiano fue el amor. Jesús enseñó: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros".



La iglesia de Jerusalén demostró un gran amor por los cristianos judíos, pero no por los cristianos gentiles. Se ha sugerido que, la razón por qué a los discípulos de Cristo se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía es porque fue allí donde surgió la primera congregación en el mundo debidamente constituida. Fue el primer grupo de creyentes que no tuvo prejuicios raciales, poniendo en práctica el ejemplo de Jesús. Fueron los primeros en amarse "unos a otros" como lo planteó Cristo. Practicaron esto no sólo con gente conocida porque hayan tenido los mismos pasados y cultura, sino con todos sin importarles su pasado. La iglesia de Antioquía es el ejemplo a imitar por todas. Si hemos de llamarnos "cristianos" debemos también amarnos sin prejuicios como lo hicieron ellos y Cristo.



Hemos recorrido el Nuevo Testamento y hemos demostrado que el amor es parte integral de la enseñanza apostólica. Las Escrituras, con extrañeza, guardan silencio en cuanto a forzar a alguien a congregarse o a contender. En esto conocerán todos que somos sus discípulos, si nos amamos unos a otros.



Preguntas para reflexionar-Lección once.



1. ¿Se escribieron a incrédulos o a cristianos las epístolas novotestamentarias?



2. ¿Con qué propósito se escribieron estas cartas?



3. ¿Tenemos en la actualidad problemas fundamentales que no se mencionan en las Escrituras?



4. ¿Qué piensa usted que le escribiría un inspirado apóstol a su iglesia?



5. Para nosotros, "compañerismo" quiere decir sólo "galletas y aguas frescas". ¿Qué significó para los cristianos del primer siglo?



6. Hay muchas referencias en las Escrituras del "amor para con todos los santos" (Efesios 1:15; Colosenses 1:4; II Tesalonicenses 1:3; Filemón 5; etc.). ¿Qué significa esta frase?



7. ¿Qué hace su iglesia que pueda catalogarse como una expresión de "amor para con todos los santos"?



8. Enliste algunas necesidades de los santos que no han sido atendidas.



9. ¿Qué es más importante: la justicia social o la unidad cristiana?



10. ¿Puede dividirse una iglesia y todavía seguir siendo "cristiana"?



Lección doce



LA PERSECUCION



Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución (II Timoteo 3:12).



Jesús no le prometió a sus discípulos una vida fácil y llena de comodidad. Los envió como ovejas en medio de lobos. Les advirtió que habría problemas en las sinagogas y de ciudad en ciudad. Predijo que algunos morirían a mano de gente engañada que pensarían que al matarlos estarían rindiendo servicio a Dios.



Es muy interesante la fuente de esta persecución. No provenía de publicanos y rameras descontentos o de corruptos poderes políticos como el de Herodes y el de Pilato. La fuente de tal persecución, al menos inicialmente, era de gente religiosa. Procedía de aquellos que profesaban ser aliados de Jehová y leales a las Escrituras. Venía de aquellos que leían la Biblia en las sinagogas y la escribían en los postes de sus casas. Ellos se memorizaron las palabras del Señor y las bordaban en los bordes de sus vestimentas. Diligentemente contaban cada letra de las inspiradas palabras para que no se les escapase una jota o una tilde de la ley de Dios. Fueron tan escrupulosos que no los entendemos en sus esmerados intentos por estudiar la Biblia y, aun así, paradójicamente sintieron una compulsión "religiosa" de crucificar al autor de ésta.



El contexto de II Timoteo 3:12 incluye las persecuciones que Pablo enfrentó en Antioquía, Iconio y Listra. Esta provino de judíos fanáticos que pensaban que estaban sirviendo a Jehová. Fueron los mismos que persiguieron a Jesús...y que perseguirían también a Timoteo. Esta es también la misma mentalidad que perseguirá a todos los que se atrevan a imitar el estilo de vida del humilde Carpintero que fraternizó con la "clase de gente equivocada".



Una oveja no tiene que ser pendenciera o buscapleitos para que sea atacada por lobos rapaces. Es naturaleza de los lobos atacar a una oveja sin importar el comportamiento de ésta. Jesucristo es el cordero de Dios. Es eternamente misericordioso y comprensivo. Es la personificación del amor. El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. El no tuvo que cambiar su naturaleza para que fuese perseguido. En realidad, entre más misericordioso se mostró, más resueltos estuvieron sus enemigos a destruirlo.

Dios amaba no sólo a los judíos, sino a todo el mundo. Cuando Jesús mencionó el cuidado que Dios tuvo de los gentiles, sus vecinos de Nazaret intentaron despeñarlo (Lucas 4:23-29).



Para Dios siempre ha significado más la gente que cualquier norma o ley. El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Cuando Jesús sanó en día de reposo a un paralítico, que tenía treinta y ocho años de estar enfermo, más procuraban los judíos matarlo (Juan 5:16). En Galilea, Jesús sanó en día de reposo a un hombre que tenía seca una mano y los fariseos tuvieron consejo contra él para destruirle (Mateo 12:9-14).



Insisto que fueron religiosos los que tramaron la muerte del Hijo de Dios. Su gran oposición contra Jesús estuvo directamente relacionada con su pervertido planteamiento de la Biblia. Quienquiera que estudia la Biblia sin tomar en cuenta propiamente el amor puede cometer las mismas inconsistencias y errores atroces. Pilato no encontró falta en Jesús. Pero los judíos gritaban: "Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir" (Juan 19:7).



Nuevamente, enfatizamos que la persecución muy a menudo, proviene de gente muy religiosa que creen estar haciéndole un favor a Dios. Cuando usted se atreve a ser como Jesús, se expone al peligro. Cuando se compromete a imitar su amor hacia todos sin importarle raza, color o denominación, se convierte en candidato seguro para la "guillotina". No se sorprenda si la gente que dispara el arma o maneja la espada trae consigo un "Nuevo Testamento", o una Biblia o una bolsa llena de folletos "bíblicos" u objetos religiosos. Su antagonismo hacia usted pueda que no sea algo personal, sino un acto de devoción religiosa. Tal vez no quieran, pero sienten que tienen que hacerlo. Jesús dijo: "...cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios" (Juan 16:2).



Supongo que hay peligros implícitos en la siguiente afirmación, "todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución". En algunos puede representar un "conjunto de persecuciones". Podría ser que en nuestro comportamiento acusemos y ofendamos a otros. Podría conducirnos a un estilo de vida diametralmente opuesto a la naturaleza del espíritu cristiano. Pero está en la Biblia y por ello debe tomarse en cuenta.



El sermón del monte.

El "sermón del monte" debe estudiarse en el contexto del legalismo judío. Jesús no vino para abrogar la ley, sino para cumplirla. Propuso un estilo de vida que trascendería todo legalismo. Los conceptos legalistas están preñados de controversia, pero contra el amor no existe argumento alguno. El amor es la doctrina principal en toda la Biblia, y en especial, del sermón del monte. Es la esencia misma de todo lo que Dios demanda de nosotros. La doctrina bíblica del amor no es una filosofía rebajada y débil que no impacte nuestras vidas, sino el concepto más revolucionario en todo el mundo. Aquellos que se atreven a imitar el amor que Jesús mostró, se encontrarán esclavizados a las víctimas de la pobreza y de la discriminación y orarán fervorosamente por los que los escupen y los clavan.



Sin embargo, note que el estilo de vida del amor y la misericordia está rodeado de persecución. Por ejemplo, consideremos las bienaventuranzas. Parece haber un progreso lógico desde la conversión hasta la madurez cristiana donde somos perseguidos por causa de la justicia.



Las bienaventuranzas empiezan con los "pobres en espíritu" que se "lamentan" de no ser justos. Progresan hasta llegar a ser "mansos", lo cual significa que pueden ser enseñados, ya que tienen "hambre y sed" de justicia. Luego, desarrollan la "misericordia" y un "corazón limpio". Por último, luchan por ser "pacificadores" para unificar a la gente dividida y divergente. Esta es la proverbial paja que quiebra el lomo del camello. Los judíos pudieron haber tolerado a Jesús y a sus discípulos, si tan sólo hubiesen tenido trato con la gente que se consideraba la "clase correcta". A este respecto, Hechos 22:21-22 nos provee un interesante caso. Los judíos permitieron que Pablo hablase hasta mencionar a los gentiles. Las Escrituras registran: Y le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva (Hechos 22:22).



Por ello, Jesús prosiguió refiriéndose a los "pacificadores" con un recordatorio firme en cuanto a la persecución:



Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros (Mateo 5:9-12).



Al mismo tiempo que meditamos en el sermón del monte, recuerde también la "regla de oro" y los versículos que le siguen.



Estoy convencido que la "regla de oro" en Mateo 7:12 es la "puerta estrecha" y el "camino angosto" de Mateo 7:13-14. El amor es más estrecho y menos exigente que el legalismo. Pero observe, los versículos siguientes nos advierten de hombres que vienen vestidos de ovejas pero que por naturaleza son lobos rapaces. Los lobos feroces no tienen misericordia y tampoco los escribas y los fariseos la tenían. Sus fuertes convicciones "religiosas" parecían impedirles que mostrasen misericordia. La misericordia y la compasión eran "debilidades" que debían evitarse, en vez de virtudes que debían incorporarse a sus vidas. Diezmaban la menta, el eneldo y el comino, pero dejaban lo más "importante" de la ley (Mateo 23:23).



Es muy lamentable que la misericordia no sea una doctrina fundamental de los cristianos "evangélicos".



El ejemplo de Pablo.



Es probable que nadie haya tenido un mejor discernimiento en cuanto a la persecución que Pablo. Sabía muy bien qué era ser perseguidor y ser perseguido.



Fue su celo por las cosas de Dios lo que lo condujo a perseguir a los cristianos y obligarlos a blasfemar. A los irreligiosos e indiferentes no les importaba, pero Saulo de Tarso era super concienzudo. Es por ello que al dirigirse a Damasco, tenía autoridad de los principales sacerdotes para echar a la cárcel y perseguir a los seguidores de Jesús.



Su dramática conversión le acarreó persecución. En Damasco, tuvo que escapar de sus enemigos siendo descolgado en una canasta por el muro de la ciudad (II Corintios 11:33). Esto apenas era el principio de sus pesares. Fue perseguido casi en todas las ciudades donde predicó a Jesús. Su persecución dimanó de los que tuvieron un planteamiento legalista de la religión. Cuán perfectamente bien entendía Pablo los puntos de vista de ellos.



Hubiese sido fácil para Pablo evitar cualquier contacto con estos que lo perseguían de ciudad en ciudad. Uno hasta podría esperar que él hubiese aborrecido las sinagogas donde fue golpeado en inumerables ocasiones. Habría sido natural que él se hubiese quedado con los gentiles que lo amaban y evitar así a los legalistas judíos, responsables de muchas de sus torturas y tormento. Muy por el contrario, continuó amando a los judíos y orando por sus perseguidores (Romanos 9:1-5). Creyó firmemente que el evangelio debía predicarse "al judío primeramente" (Romanos 1:16), por lo que siempre fueron las sinagogas los lugares que él buscó para predicar en primer lugar. En una ocasión en que los judíos conspiraban para matarle (Hechos 20:3), escribió a los romanos: Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne (Romanos 9:1-3).



Aliento a Timoteo.



De I Corintios 16:10 y otros pasajes, muchos han sugerido que Timoteo tal vez tenía problemas respecto a sentimientos de inferioridad y de temor. Sea como sea, cuando Pablo ya se acercaba a su fin, le escribió una emotiva carta en la que en cada capítulo hace referencia al sufrimiento. Con esta perspectiva en mente, lea nuevamente la segunda carta a Timoteo.



Capítulo uno -Pablo, preso, esperaba su muerte, pero su fe permanece inmutable. Estaba seguro en quién había creído y de la recompensa que recibiría a su debido tiempo. Por lo tanto, anima a Timoteo a que avive el fuego del don de Dios y que recuerde que Dios no da espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Así que, Timoteo debía ser intrépido y no avergonzarse de Pablo, y también debía participar de las aflicciones del evangelio. Se mencionan otros sufrimientos de Pablo y se amonesta a Timoteo a mantener la sana doctrina en fe y amor.



Capítulo dos -Timoteo debía sufrir penalidades como buen soldado, recordando que Jesús, aunque fue crucificado, resucitó por el poder de Dios. Se hacen otras referencias sobre el sufrimiento de Pablo que "todo lo soportaba por amor de los escogidos" y le recuerda a Timoteo que "si somos muertos con él, también viviremos con él..."



Capítulo tres -Timoteo fue de los alrededores de Derbe y Listra y sin duda que fue testigo de los padecimientos de Pablo en tales ciudades. Timoteo sabía qué era presenciar que los líderes de las sinagogas apedreasen a un predicador y lo arrastrasen fuera de la ciudad con su cuerpo sangrante y lo diesen ya por muerto (Hechos 14:1-22). Pablo escribe:



Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados (II Timoteo 3:10-13).



Capítulo cuatro -Por favor recuerde, todo lo que Timoteo tenía que hacer para ser odiado por la gente era actuar como Pablo. También recuerde que Pablo sólo procuraba ser como Jesús. Tanto Jesús como Pablo hicieron bienes y recibieron gran oposición de los que no tuvieron la capacidad de ver el énfasis del amor en las Escrituras. Debido a que Timoteo fue comisionado para "predicar la palabra", también se le advirtió a que "instase a tiempo y fuera de tiempo" y que "soportase las aflicciones". Pablo ya está a punto de morir, pero está seguro de su recompensa. Se le advierte a Timoteo tener cuidado de Alejandro que le causó muchos problemas a Pablo y se opuso a sus palabras. Le recuerda también que cuando compareció en su primera defensa, todos lo abandonaron. No obstante, Jesús estuvo a su lado para que los gentiles pudiesen oir el mensaje de salvación.



Todo aquel que crea que el evangelio es para todos y practique tal doctrina, es gran candidato para la persecución religiosa como les sucedió a Jesús y a Pablo.



La persecución en la actualidad.



Existe un viejo chiste de alguien que dijo: "si alguna vez me llegasen a implantar otro cerebro u otro corazón, me gustaría que el donante fuese un fanático". "¿Por qué?", se le preguntó. El respondió: "Bueno, así, tendría yo un cerebro jamás usado y un corazón que nunca ha sufrido".



Cristo fue crucificado por los religiosos con prejuicios legalistas de su tiempo, y no dudo que sus descendientes podrían volver a crucificarlo, exponiéndolo a vituperio otra vez. Usted podrá identificar a tales hombres por sus frutos. No se recogen uvas de los espinos ni higos de los abrojos. El fruto del Espíritu Santo es amor...y aquellos que estén llenos de amor resaltarán como luminares en la oscuridad. Al igual que una ciudad asentada sobre un monte, no podrán esconderse. Aquellos que no tienen al Espíritu pueden decir que protegen la luz, pero todo el esfuerzo que hagan sólo producirá tinieblas.



Los que participaron en la crucifixión fueron hombres muy inteligentes y talentosos pues eran líderes de su nación. Sin embargo, a pesar de su perspicacia e inteligencia, crucificaron al Hijo de Dios por ignorancia (Hechos 3:17). Pablo era igual a ellos. Todo lo hacía en forma excelente, y así fue como persiguió a los cristianos. A pesar de su crueldad, su conciencia no lo acusaba. El hecho de que Dios haya podido salvar a un legalista como él, es prueba clarísima que también puede salvar a cualquiera:



Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna (I Timoteo 1:15-16).



Desafío a ser ovejas.



La violencia tiende a generar más violencia. La fuerza parece desatar una reacción de igual magnitud contraria a ella misma. Las ovejas son animales pacíficos que casi dependen en forma total de su pastor para sobrevivir. Debemos ser pueblo de Dios y ovejas de su prado. El Señor es nuestro pastor. Es nuestro escudo y defensor. La venganza le pertenece a él, pues él es quien dará el pago. No tenemos permiso de castigar a los malos, pues Dios es el juez supremo y el ejecutor de la justicia divina. El es totalmente capaz de librar de la tentación a los fieles y de preservar a los injustos para el día de la ira y del juicio de Dios. Pero no olvidemos que estamos puestos para tribulación (I Tesalonicenses 3:3). En nada deben aterrarnos nuestros adversarios. Nuestra tranquilidad en la persecución estará en nuestro continuo recordar sobre nuestra relación con Jesús. Servirá como señal de perdición a nuestros enemigos, y también será el aguijón contra el cual les será muy difícil patear.



Cuando Jesús hizo su entrada triunfal en Jerusalén, se bamboleaba en un burrito que jamás lo habían montado. Jesús se denotaba totalmente indefenso. Sin embargo, por extraño que parezca, este espíritu manso y humilde es el secreto de nuestra victoria. Nuestra estrategia es el amor...y así todos podrán ver que somos sus discípulos.



Preguntas para reflexionar-Lección doce.



1. ¿Por qué persiguieron a Jesús y a sus apóstoles los judíos del primer siglo?



2. ¿Qué es más importante, el diezmo o la misericordia?



3. ¿Hizo uso Jesús de la fuerza para obligar a los hombres a que lo siguiesen?



4. ¿Es el "sermón del monte" una nueva ley?



5. ¿Debe un padre "poner la otra mejilla" cuando lo golpee su propio hijo?



6. ¿Es malo que los policías porten armas y que actúen con violencia?



7. ¿Cuáles son algunos obstáculos que impedirían la unidad cristiana hoy día?



8. ¿Por qué no odió Pablo a los judíos que lo perseguían?



9. ¿Conoce usted a alguien que esté siendo perseguido por la causa de Cristo?



10. Compare el cristianismo con el comunismo. ¿Cuál de los dos triunfará?



Lección trece



SOLUCIONES SIMPLES



Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo (II Corintios 11:3, La Biblia de las Américas).



Naamán fue un leproso. Sus problemas de salud habían desconcertado a la medicina. Ningún médico pudo prescribirle algún medicamento.



La palabra del Señor llegó a Naamán por conducto del profeta Eliseo: Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio (II Reyes 5:10).



Lo sencillo de la solución hizo que pareciese insatisfactoria a Naamán. Las Escrituras registran:



Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado (II Reyes 5:11-12).



Sus criados se le acercaron para convencerlo: ...Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? (II Reyes 5:13).



Naamán escuchó el consejo, descendió y se lavó en el Jordán y su carne se volvió como la carne de un niño.



Un mundo corrupto.



Vivimos en un mundo corrupto. Los malos no sólo han ido de mal en peor, sino que sus capacidades de hacer el mal se han incrementado enormemente debido a los inventos modernos. Por primera vez en la historia del mundo, el hombre tiene las armas y la tecnología para aniquilar a la raza humana. Ante los llorosos ojos de los ángeles, el destructivo monstruo de la guerra avanza estruendosamente, teñido en sangre, sobre sus putrefactas víctimas. Chupa las riquezas de las naciones y deja a las vastas multitudes en un vil y precario desespero. Arrebata la comida de la boca de los hambrientos niños para comprar bombas y municiones para mutilar, incapacitar y destruir. Agita las llamas del odio y la venganza, para ennegrecer las páginas de la historia con atrocidades inimaginables. Promueve y perpetúa la hostilidad y la represalia. Viola el corazón y le roba al alma su virtud.



Las sofisticadas armas de la segunda guerra mundial se han ido desechando sistemáticamente por obsoletas y anticuadas. Los billones de pesos que se invirtieron en estas armas militares ya empiezan a oxidarse en las miles de hectáreas que el gobierno estadunidense tiene para la chatarra. Mientras tanto, los mostruos de la hambruna y de la deficiencia vitamínica acechan, como lobos rapaces, a nuestro hambriento mundo. Doce mil personas mueren de inanición diariamente y miles más quedan ciegos, inválidos o enfermos.



Pero la guerra sólo es uno de los múltiples problemas en el gran repertorio de los errores mundiales. En torno a ella gira un sinnúmero de calamidades y un millón de sufrimientos que no admiten descripción alguna.



Una iglesia dividida.



En medio de gran mortandad y confusión de un mundo perdido, se encuentra la dividida e impotente iglesia. No importa como lo vea usted, pero los discípulos de Cristo del siglo veinte no se caracterizan por amarse unos a otros. Mientras perecen tres billones de preciosas almas sin la gracia salvadora de Jesús, nosotros convocamos a un congreso teológico para debatir el costo de la admisión. Mientras millones de desesperanzados hombres ni siquiera han oído de Cristo, nosotros formamos nuestras tropas para conjugar un verbo difícil o para discutir diferencias carentes de importancia. Hemos tomado la espada del Espíritu, que Dios hizo para combatir al diablo, y la empleamos para herir y censurar inmisericordemente a nuestros hermanos.



Los que están fuera del cristianismo observan que estamos inmersos en el caos. Nos miran perplejos cómo enarbolamos nuestras banderas de sectarismo para apoyar los lemas y consignas denominacionales. Un turista de Nepal me dijo que adoramos a muchos dioses. El llegó a esta conclusión porque rendimos culto en muchos santuarios. Su pasado lo hizo creer que cada deidad exigía un edificio y alabanza en particular. Traté de explicarle que cada denominación adoraba al mismo y único Dios, pero no creo que se haya convencido. Entre más medito en ello, menos me convenzo yo mismo.



La sencillez en Cristo.



Pablo puso sobre aviso a los corintios que, por su astucia, el diablo podría corromperlos de su sencillez en Cristo. Hay dos palabras griegas muy interesantes en este versículo.



La palabra "astucia" viene de "panourgia". La palabra "pan" significa "todo" y "ergon" quiere decir "trabajo". Así que "panourgia" literalmente significa "trabajando con todo". En otras palabras, el diablo hará todo lo que esté a su alcance para que nos apartemos de la sencillez que hay en Cristo. El, definitivamente no tiene escrúpulos y cuando suponemos que sabemos cómo actuar, ignoramos su falsedad.



La palabra "sencillez" viene de "haplous" que significa ser "único" o "simple" en contraste a "diplos" que significa doble.



La aplicación inmediata de este versículo incluyó a los falsos maestros que procuraban sacar ventaja de la iglesia de Corinto. Eran como "vendedores ambulantes o propagandistas" que pregonaban sus mercancías en el mercado de ideas religiosas (II Corintios 2:17): "Pues no somos como muchos, que comercian con la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios hablamos en Cristo" (La Biblia de las Américas). Eran "falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo" (II Corintios 11:13). Carecían de la sencillez de la sincera integridad para adherirse a un principio, pues se caracterizaban de ser duples al escurrirse o apartarse de los temas y buscar proyectar su propia imagen. Los ríos serpentean porque su cauce se va por lo más fácil, rodeando los obstáculos, y, así es también como se corrompen o serpentean los seres humanos.



La palabra "sencillez" también se usa para describir la generosidad de los macedonios y los corintios. En II Corintios 8:2 se traduce como "generosidad", y en el 9:11, 13 aparece como "liberalidad". Se refiere a una devoción inmutable y sincera que impulsaba a estos cristianos a dar más allá de sus posibilidades. Los macedonios eran muy pobres, pero su confianza ciega e inmutable en Jesús causaba que diesen "más allá de sus fuerzas" (II Corintios 8:1-5). Su profunda pobreza los hizo pedirle a Pablo, "con muchos ruegos", que les permitiese el privilegio de participar en este generoso regalo en servicio a los santos.

Es esta sencillez, entonces, la que Pablo teme sea corrompida. Una vez que usted encuentra a alguien que considera a Dios sobre todas las cosas con esta clase de fe e integridad, usted se preguntará, cuánto tiempo pasará antes de que algún adulador se presente para seducirlo hacia un planteamiento más convencional del cristianismo. Mucho testimonio brillante ha sido manchado por la dualidad, y se ha oscurecido por la influencia "ensanchadora" de los que ponen en tela de juicio la sabiduría de tomar literalmente el cristianismo.



Una carta entristecedora.



Hace algunos meses recibí una serie de estadísticas entristecedoras. 5,500 congregaciones tuvieron, en un período de seis años, sólo un incremento de 5,373 miembros. Fue evidente una desastrosa merma de predicadores, y muchas iglesias desaparecían al tiempo que iniciaban otras. De 21 iglesias locales que participaron en un concurso bíblico, sólo tres tuvieron más miembros que el año anterior. Uno de cada cuatro ministros dejaron de serlo, y uno de cada ocho ministros cristianos abandonaron completamente el ministerio.



La carta concluyó así:



Tenemos predicadores desalentados, ancianos confundidos y diáconos desorientados. Muchos buscan respuestas y otros se preguntan: ¿qué estamos haciendo? ¿Nos dirigimos hacia algún lado? ¿Hacia dónde nos dirigimos? Muchos sentimos que, por años, hemos estado enfrascados en la rutina, sin enfrentar el problema.



Mi respuesta fue franca y sencilla. Si los hermanos mencionados en tal carta no se caracterizan por su amor unos a otros, tal vez hemos puesto el dedo en la llaga.



No importando sus puntos de vista personales en cuanto al amor, es innegable que éste fue de suma importancia para Jesús. Cuando se le preguntó en cuanto al mandamiento más grande, dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas". Prosiguió a decir que el segundo más grande mandamiento es semejante: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Marcos 12:30-31). Las instrucciones finales de Cristo a sus discípulos fueron que la gente sabría de la vinculación con él si ellos se amaban unos a otros (Juan 17:21-26; 13:35). ¡Pero, qué lástima! ¡Tal solución es demasiado simple, por lo que muchos se niegan a aceptarla!



Una historia entristecedora.



Una de las más entristecedoras historias que he leído fue en cuanto a la vida del Dr. Ignox Phillip Semmelweis. El nació en 1818 y murió en 1865. Lo que a continuación diré fue tomado de su biografía, The Cry and the Covenant, escrita por Morton Thompson.



Se dice que fue el Dr. Semmelweis quien hizo más por las madres de este mundo que ningún otro, claro, después de Jesucristo. Fue él el primero en la historia en asociar acertadamente la contaminación física con la fiebre puerperal.



En aquella época de ignorancia, un médico empezaba su rutina diaria yendo a la morgue para practicar las autopsias de las personas fallecidas dentro de las 24 horas anteriores. Luego, sin lavarse las manos, revisaba la pelvis de las mujeres embarazadas. Una de cada seis mujeres moría al dar a luz.



El Dr. Semmelweis empezó a asociar tales exámenes con las fatales infecciones de la fiebre puerperal. Colocó vasijas con cloro en el hospital donde él trabajaba para que los médicos se lavasen antes y después de cada revisión. Se redujeron las muertes, pero el Dr. Semmelweis perdió su empleo y sus vasijas fueron a dar al basurero.



Se cambió a Budapest, y nuevamente estableció la práctica de que los médicos se lavasen las manos. Nuevamente perdió su empleo y sus colegas se mofaron de él.



Abrió su propia clínica, y en once años nacieron en ella 8,537 bebés y sólo murieron 184 madres. Incorporó estas cifras en un libro titulado The Etiology, the Concept and the Propylasis of Childbed Fever (La etiología, el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal). Gastó mucho vigor y esfuerzo defendiendo su postura y respondiendo a objeciones mediante estadísticas. ¡Casi nadie le creyó!



El 15 de junio de 1848, ante una sociedad médica de Europa, dijo:



Ante ustedes, por tres ocasiones, he demostrado ya que la fiebre puerperal es causada por materia en descomposición en una herida. He demostrado que es una piemia, es decir, pus en la sangre. He demostrado que un hombre puede infectar a una mujer con esta piemia y también un hombre a otro hombre -y de la misma causa murió Kolletschka. He demostrado que puede aparecer después de una cirugía o de un alumbramiento ya sea en una mujer embarazada o en una que no lo esté. He comprobado que puede prevenirse, y cómo hacerlo. He comprobado con hechos, registros, experimentos y con seres humanos lo que he dicho. He discutido mucho. Pero señores, mientras nosotros discutimos, las mujeres mueren. Los médicos las están matando. No hay clínica donde éstas no mueran de fiebre puerperal. También sus niños mueren con ellas. Sin embargo, nosotros discutimos. Discutimos interminablemente. No es necesario discutir. No pido algo que conmueva al mundo. Sólo pido que se laven las manos. ¡Señores, en nombre de la piedad, dejen ya de matar madres! ¡Lávense! Laven todo lo que toque al paciente. ¡Dejen de matar! ¡Por el amor de Dios, lávense!



¡No le creyeron! Desesperado, imprimió volantes y los repartió en las calles. Antes de que lo condujesen a un asilo, corrió a la morgue y después de haberse cortado un dedo, lo metió en la cavidad abdominal de un cuerpo en descomposición. Murió a los 47 años en el asilo. Su mano estaba putrefacta y la agonía de mil mujeres se dejaba escuchar en sus oídos. Su hijo Bela se suicidó a los 25 años porque nadie le creyó a su padre.



Antes de morir, el Dr. Semmelweis escribió para la raza humana:



Mi tristeza, al recordar el pasado, sólo se disipa al mirar el feliz futuro cuando la fiebre puerperal ya no exista más ni en los hospitales, ni fuera de ellos, ni en todo el mundo...



Pero si no se me concede ver ese tan soñado momento, que ruego a Dios me permita ver, mi convicción de que llegará tarde o temprano, es lo que me alentará a la hora de mi muerte.



Conclusión.



Lamento profundamente los errores y deficiencias de este tratado sobre el amor. Los que se expresan y organizan mejor, sin duda alguna, presentarían el caso con mayor fuerza y claridad. Sólo diré que lo he intentado. Ruego que el bendito Espíritu Santo magnifique este pequeño esfuerzo, convirtiéndolo en un monumento de alabanza a la causa de Cristo y que apresure el día cuando los hombres vuelvan "sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces" (Isaías 2:4). Si no se me permite ver ese feliz momento, el cual he estado rogando a Dios me permita contemplar, mi convicción de que llegará tarde o temprano, es lo que me alentará a la hora de mi muerte.



En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros (Palabras de Jesús registradas en Juan 13:35).



Preguntas para reflexionar-Lección trece.



1. ¿Habría tenido más impacto el cristianismo si Jesús hubiese escogido sus apóstoles de entre la gente más preparada secularmente en vez de haberlo hecho de entre los considerados "hombres sin letras y del vulgo"?



2. ¿Cómo ciega Satanás la mente de los incrédulos? (II Corintios 4:4)



3. ¿Mejora o empeora el mundo? ¿Por qué?



4. ¿Qué influencias del mundo moderno obstaculizan el amor fraternal?



5. ¿Quién no estaría de acuerdo que todos los cristianos, de pronto, empezasen a amarse unos a otros como lo ordenó Cristo?



6. ¿Cómo empezaría usted una campaña personal sobre amar a la hermandad?



7. Si usted muriese hoy, ¿qué sería lo más importante que sus familiares y amigos recordaren de usted?